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Pasado, presente y futuro de las inversiones y el asesoramiento

Estamos hablando de inversiones y no de tecnología pero la evolución que han tenido las finanzas en los últimos años ha sido sencillamente espectacular. Podemos hablar, por tanto, de un pasado, presente y futuro de las inversiones, a saber:

No hace falta retroceder mucho en el tiempo para hablar del pasado, quizás sólo unos 15 o 20 años atrás, cuando el inversor particular no tenía mucha elección en cuanto a activos financieros. La inmensa mayoría de las inversiones se canalizaban a través de las entidades financieras y se sustentaban en su mayoría en la compra de acciones (mayoritariamente de compañías nacionales), fondos de inversión y bonos. El abanico de productos en manos del inversor particular era bastante reducido. Las inversiones solían ser rentables, existían numerosas OPV (salidas a Bolsa) que resultaban ser un éxito para el inversor, etc. Estábamos en un mercado alcista. Los clientes, en su mayoría, estaban contentos con el asesoramiento que recibían en su entidad financiera. El resultado de las inversiones enmascaraba una triste realidad: el asesoramiento financiero no era de calidad, entre otras por las siguientes razones:

· No se trataba, aunque parecía, de un asesoramiento personalizado. Se realizaban prácticamente las mismas recomendaciones para todos los clientes, sin atender a su perfil de riesgo, objetivos de inversión y conocimiento de los productos financieros.

· No era un asesoramiento independiente. Nuestro “asesor” estaba atado por lo que tocaba comercializar en ese momento. Y aunque no lo estuviese, el empleado de la entidad bancaria de turno sólo podía ofrecernos productos (principalmente fondos de inversión) de su propia entidad, aunque no fuesen los mejores dentro de esa categoría.

· A la estrategia tomada no se le realizaba un asesoramiento activo. La inversión solía permanecer en cartera funcionara bien o mal. En un entorno de mercado positivo perfecto pero cuando la estrategia estaba equivocada…

Llegamos al primero de los sustos que fue el pinchazo de la burbuja tecnológica en el año 2000. Es aquí donde muchos inversores comienzan a perder dinero ya que las caídas en Bolsa fueron espeluznantes: alrededor del 70% para el índice Dax alemán y el Eurostoxx50, un 60% para nuestro Ibex35, un 80% para el Nasdaq 100 de EEUU…Desgraciadamente, todavía hay inversores “enganchados” a aquellos precios que han perdido toda la ilusión por los mercados y, lo que es peor, parte de su dinero. Comienzan así a vislumbrarse los errores del pasado: carteras demasiado arriesgadas para el perfil de riesgo que quería el cliente y ausencia total de seguimiento de las inversiones por parte de nuestro asesor. Para cuando una persona quiso darse cuenta, las minusvalías eran ya demasiado importantes.

Los mercados nos dieron otra oportunidad a partir de entonces y experimentamos un fuerte y profundo rally alcista en las Bolsas que nos llevó a finales del 2007 a niveles de partida en caso del Dax, niveles inferiores todavía en el caso del Eurostoxx50 pero niveles superiores en caso del Ibex español y de índices americanos como el Dow Jones o el S&P500. El índice tecnológico Nasdaq 100 se quedó en esta recuperación (aún hoy anda a mucha distancia) muy lejos de los niveles alcanzados en el 2000. Algunos inversores pudieron recuperar parte de su dinero (cada caso es particular) pero todavía hay muchos a día de hoy que mantienen minusvalías en valores que cotizan por debajo de su precio de compra. Es una época en la que el abanico de productos financieros a disposición del inversor es enorme: acciones, fondos de inversión de todo tipo, etf’s, derivados (opciones, futuros, warrants), cfd’s… Cada vez se hace más necesaria la labor de un asesor financiero de garantías que nos oriente sobre dónde invertir, con qué instrumento y cuándo invertir.

Con este telón de fondo llegamos al presente, a la crisis subprime, unida a la crisis financiera, crisis de deuda y crisis de confianza, 4 en 1. Podemos dividir esta fase en 2: la caída y la recuperación:

· Las caídas en los índices analizados hasta Marzo del 2009 han sido muy importantes también: casi un 60% para el Dax alemán, el Eurostoxx50, el Ibex35 e índices americanos como el Dow Jones, el S&P500 y el tecnológico Nasdaq100.

· La recuperación desde entonces (aquí incluimos las bajadas debido a la crisis de deuda soberana) ha ido por barrios:

o El Dax alemán ha recuperado gran parte de lo perdido y se sitúa a menos de un 15% de sus máximos históricos, alcanzados en el 2000 y en el 2007.

o El Eurostoxx50, mucho más débil, apenas se ha recuperado y tendría que subir un 120% para alcanzar los máximos del 2000 y un 80% para alcanzar los máximos del 2007.

o El Ibex35 apenas se ha recuperado tampoco y tendría que subir un 80% para alcanzar los máximos del 2007.

o El S&P500 y el Dow Jones están cerca de sus máximos históricos (situación parecida al Dax alemán), pero el Nasdaq todavía está un 75% por debajo de los niveles alcanzados en el 2000.

La conclusión de esta fase es que los mercados se han descorrelacionado y sólo aquellos más fuertes han conseguido recuperar las caídas producidas en las distintas crisis. La conclusión para los inversores sigue siendo muy parecida: siguen con carteras con minusvalías importantes, se les ha vuelto a dejar desamparados y la sensación de no saber qué hacer ante este panorama les invade. El amplio abanico de productos financieros en la actualidad no es aprovechado: lejos de resultar útil, para la mayoría de inversores supone un enredo: qué producto elegir, cuáles son las ventajas/inconvenientes de cada uno de ellos, cuál es el que mejor se adapta a lo que ellos quieren, qué hago con mi cartera….Éstas y otras muchas preguntas son las que se están haciendo hoy por hoy los inversores de a pie.

¿Qué nos deparará el futuro?. Sin lugar a dudas, volveremos a caer en los errores del pasado y muchos de los inversores seguirán confiando sus inversiones a aquellas entidades que no les han asesorado correctamente durante el pasado. ¿Por qué?. En España, la dependencia del ciudadano de a pie de las entidades bancarias es espectacular y muy por encima de la mayoría de países. Todo el mundo tiene un sinfín de productos contratados en su entidad: domiciliación de nómina, recibos, seguros, tarjetas, planes de pensiones…Esto crea fidelidad e impide a la inmensa mayoría de la gente pensar en alguien distinto a su entidad bancaria para que le preste asesoramiento financiero. Pero, evidentemente, no es lo más óptimo para el cliente. Y es en este punto donde nosotros, desde AR EAFI, podemos y queremos ayudar al inversor. Desde la más completa independencia (no recibimos ningún tipo de comisión por parte de ninguna entidad financiera), nosotros realizamos una planificación financiera acorde al perfil de riesgo de cliente, punto de partida del asesoramiento. Nuestro objetivo es la consecución de rentabilidades positivas independientemente de la dirección del mercado, es decir, implementamos tanto estrategias alcistas como bajistas. Además, realizamos un riguroso control y seguimiento de la posición, ya que la coyuntura actual de los mercados nos obliga a ser ágiles con las posiciones tomadas.

Resumiendo, pensamos que la tendencia del inversor será la de diferenciar entre:

· el creador y comercializador del producto financiero o (las entidades bancarias)

· y el asesor de inversiones

Pensamos que el inversor seguirá trabajando con su entidad habitual, pero buscará el apoyo del asesor para la toma de decisiones de inversión.

Pero… en definitiva, ¿cuáles son las ventajas de trabajar con nosotros?

· Asesoramiento personalizado en función del perfil de riesgo y objetivos del cliente. Porque cada cliente tiene unas necesidades, necesita una solución individual y personalizada.

· Recomendación sobre qué productos basar el asesoramiento. Las estrategias se pueden materializar con múltiples instrumentos. Nosotros le indicaremos cuál es el que más se ajusta a su perfil.

· Estrategias alcistas y bajistas que le permitan aprovechar los movimientos significativos del mercado

· Seguimiento continuo de las inversiones. Es fundamental ser ágiles con las posiciones tomadas dada la coyuntura actual de los mercados.

· Información completa y detallada de los resultados de su cartera.

En AR EAFI creemos que el futuro del asesoramiento tiene que estar basado en estos principios y estamos trabajando para que los inversores depositen la confianza con nosotros.

Asesoramiento de inversiones – Ana Rafels, EAFI.

 

Sobre inversiones alternativas y hedge funds

Son muchas las ocasiones en las que nos hemos encontrado este término en alguna lectura: internet, periódicos, revistas de inversión…pero, ¿qué son las inversiones alternativas?. Podemos encontrar muchas definiciones en la literatura pero, por simplificar y encauzar esta pequeña explicación, son aquellas inversiones con un binomio rentabilidad/riesgo que difiere en gran medida de las inversiones tradicionales (acciones y bonos), por lo que su potencial de diversificación en una cartera es muy importante.

¿Qué nos pueden aportar este tipo de inversiones?. La respuesta a esta pregunta nos permite hacer una primera clasificación de las inversiones alternativas:

· Exposición a tipos de activos que no nos proporcionan los activos tradicionales. Por ejemplo: Real Estate o Commodities.

· Exposición a estrategias de inversión “especiales”, como los Hedge Funds o la categoría de Managed Futures (Futuros Gestionados).

· Una unión de las 2 anteriores: exposición a tipos de activos únicos y estrategias “especiales”, como Private Equity o Distressed Securities (compañías cerca de la bancarrota).

Por su importancia y relevancia en la industria financiera me voy a centrar en este artículo en los Hedge Funds. Estos vehículos cuentan hoy con más de 2 billones de dólares bajo gestión, casi un 1,5% de los activos financieros a nivel mundial. Sin embargo, existe un gran desconocimiento sobre su mandato de gestión y sus múltiples estrategias utilizadas, por lo que es muy difícil asignarles un benchmark (generalmente se usa algún índice monetario porque el objetivo de los hedge funds es la consecución de un retorno absoluto). Como no están ligados a ningún Benchmark, en la gran mayoría de los casos, la rentabilidad del hedge fund va a depender de la habilidad del gestor, por lo que no estará correlacionada con la rentabilidad de los activos tradicionales. Y es aquí donde radica su principal virtud.

No están obligados a proporcionar tanta información como un fondo de inversión tradicional. Son, por decirlo de alguna manera, el “niño mimado” de la industria financiera. Debido a esta “opacidad”, el proceso de due diligence del hedge fund se convierte en pieza fundamental para realizar un correcto análisis del mismo.

En un entorno tan volátil y correlacionado como en el que nos encontramos, son muchos los inversores y gestores/asesores que están confiando en este tipo de inversiones, no sólo como componente diversificador de su portfolio con un mínimo porcentaje, sino que cada vez está ganando mayor peso en el asset allocation de los gestores. Los inversores están escarmentados y ya no les vale una gestión tradicional, aquella que se basaba en comprar unos fondos o acciones y no hacerles ningún tipo de seguimiento. Desde hace “algún” tiempo los mercados se mueven en amplias tendencias (alcistas y bajistas!) y es de vital importancia llevar una gestión activa. Muchos de estos inversores han descubierto y pagado con parte de sus ahorros que en la Bolsa a largo plazo NO siempre se gana!!! (aunque habría que definir mejor largo plazo: para mí varios años ya es largo plazo…) Por favor, que no nos lo digan más veces. ¿Quieren que les ponga ejemplos?. Creo que no hace falta…

Las inversiones tradicionales funcionan bien en un determinado entorno de mercado, pero el objetivo de los hedge funds es obtener rentabilidad positiva en cualquier entorno de mercado. ¿Les suena?. En AR EAFI perseguimos el mismo objetivo. Aunque sólo sea por definición, sus objetivos ya gustan al inversor pero ¿lo están haciendo bien?

Tenemos numerosas fuentes de información que nos miden el performance de los hedge funds. Desgraciadamente cada una de ellas clasifica a este tipo de fondos de una manera e incluye en su composición un determinado número de fondos. Sin embargo, las diferencias no son excesivas. Para analizar el performance de los hedge funds elegimos la web www.hedgeindex.com, obteniendo los siguientes datos a cierre de septiembre y en dólares:

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Como se puede observar todas las categorías, a excepción de los hedge funds que sólo utilizan estrategias bajistas, tienen rentabilidades positivas. Por lo tanto, con la inclusión de los hedge funds en nuestra cartera no sólo controlamos el riesgo (tienen una volatilidad muy inferior a la Renta Variable) sino que estamos optando a notables retornos positivos, es decir, reducimos el riesgo sin sacrificar la rentabilidad.

Échenle un vistazo ahora al siguiente gráfico:

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En él estamos midiendo, en un periodo de tiempo lo suficientemente representativo (13 años con rallys y bajadas de mercado importante), la rentabilidad y volatilidad anual de distintas clases de activos. CONCLUSIÓN: la categoría de Hedge Funds (DJCS Hedge Fund Index) demuestra obtener más rentabilidad con menor riesgo que muchos índices de Renta Variable en el periodo analizado.

Dicho todo lo anterior, hay que tener en cuenta que siempre estamos hablando del mundo hedge como una globalidad. Los riesgos si entramos en un hedge fund individual serán mucho mayores y sus características serán particulares (no todos los hedge fund tienen la misma correlación con los activos tradicionales). Por este motivo se crearon los fondos de fondos hedge, que aúnan en un fondo distintas tipologías, de tal forma que diversificamos el riesgo (eso sí, con una comisión de gestión bastante elevada…). Como siempre, la función del gestor o, en nuestro caso, asesor financiero juega un papel importantísimo en la selección de este tipo de inversiones, debido a su complejidad y heterogeniedad.

Nosotros en AR EAFI perseguimos el mismo objetivo que los Hedge Funds: consecución de retornos positivos independientemente de la dirección de mercado. Es por ello que adoptamos estrategias alcistas/bajistas en función del movimiento de los subyacentes, llevando una gestión actica y dinámica. De poco nos sirve si nuestro cliente gana un año el 25% y al año siguiente pierde un 30%. Es lo que intentan evitar también los Hedge Funds.

www.anarafels.com – Independientes como tú.

Esperanza y decepción

El mes de junio ha sido el mes de la esperanza pero también el mes de la decepción.

La esperanza de que Grecia permaneciera en el euro se cumplió, pero sin embrago, pese que los partidos políticos que conforman el gobierno de coalición son partidarios del rescate y por tanto de los ajustes, su programa recoge pretensiones que anticipan crispación entre Europa y el nuevo gobierno griego. Concretamente su programa recoge una rebaja en el actual impuesto sobre el valor añadido del 23% para restaurantes y agricultores, congelar los despidos en el sector público pese que se había comprometido a reducir en 150.000 el número de sus funcionarios públicos y que los beneficios por desempleo sean pagados por dos años en lugar de uno. El Gobierno también solicitará dos años más, hasta 2016, para reducir su déficit presupuestario a un 2,1% del PIB desde un 9,3% del 2011.

La esperanza de que se le permitiera a España pedir ayuda para la banca sin que fuese necesario el rescate formal de España como país fue posible. Sin embargo, ya ha quedado claro que como responsable de las ayudas, sufrirá una mayor vigilancia y también más exigencias. No obstante esperamos al próximo 9 de julio para conocer los términos y condiciones de rescate a la banca y poder tener un veredicto más certero.

La esperanza de un QE3 era importante pero finalmente, los mercados tuvieron que conformarse con una extensión de la operación twist hasta finales de año y con el compromiso de FED y BoE de tomar medidas de tipo cuantitativo en caso de ser necesario. En referencia al BCE también había esperanzas de rebaja de tipos por sorpresa o la reactivación de su programa de compras SMP. Sin embargo, las medidas que ha tomado se limitan a ampliar el colateral y todo parece indicar que en la próxima reunión (hoy) sí que tendrá lugar una rebaja del precio el dinero en al menos 25 puntos básicos.

Y por último, la mayor esperanza del mes estaba relacionada con la cumbre europea. Unas esperanzas que se encargo de enfriar Angela Merkel con sus reiterados “no” pero que finalmente se resolvió dejando un buen sabor de boca, una puerta abierta que las autoridades políticas europeas sigan trabajando en la definición de las medidas a implementar para gestionar de forma más eficiente la crisis de deuda en Europa. En la cumbre se han alcanzado principios de acuerdo en referencia a i) la supervisión bancaria única, pieza clave junto con un fondo de garantía de depósito europeo y un sistema de liquidación de bancos con problemas, para alcanzar la unión bancaria. El paso previo para que el MEDE financie directamente a los bancos ii) permitir que los mecanismos de estabilidad europea puedan comprar deuda de los países en problemas para reducir las tensiones en los mercados iii) compromiso con el crecimiento a través de la movilización de 120.000 millones de euros que aún no sabemos cómo se financiarán.

Sin embargo, quedamos a la espera de los detalles y condiciones de estos acuerdos, quedamos a la espera de ver si se sigue avanzando porque, en los detalles y en los avances están las claves para que las mejoras experimentadas tras conocerse los acuerdos alcanzados, sean consistentes en el tiempo o no.

Por otra parte, el frente económico sigue decepcionando. La batería de datos publicados en el mes, confirma la pérdida de pulso de las economías desarrolladas en este segundo trimestre que además, a tenor de los indicadores adelantados parece que se extenderá hacia el tercer trimestre del ejercicio.

Con todo, la renta variable, aunque como siempre mostrando grandes diferencias (me refiero a las diferencias entre las plazas USA y las plazas euro), alcanza niveles a considerar.

El S&P500 se aleja de los mínimos de 1.262, concluye el mes en los 1.358 (superando la importante resistencia de los 1.340) y arranca el mes de julio superando la resistencia vital de los 1.360. Si confirma la ruptura de la misma en la jornada de hoy, no me sorprendería ver una continuidad alcista hacia la zona de máximos anuales que a la vez son máximos para el movimiento alcista que se inició en marzo de 2.009.

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Y en el viejo continente tenemos al Eurostoxx50, peleando por superar la media de 200 sesiones.

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Así, el mes de junio nos deja vueltas alcistas importantes que llevan a la renta variable a niveles de resistencia a considerar. Superar estas referencias y convertir la vuelta alcista en una recuperación de carácter más sólido, tendrá mucho que ver con los avances en las negociaciones sobre las medidas a implementar en Europa, con que se sigan abordando los temas pendientes y que los datos macro no sorprendan en exceso por su negatividad. Resumiendo, condicionamos la continuidad alcista en la renta variable a la inexistencia de sorpresas negativas en el ámbito de las negociaciones entre las autoridades políticas en Europa y a la inexistencia de sorpresas negativas en el ámbito económico.

Ana Rafels EAFI – Asesoramiento de inversiones 

El tiempo es oro

Hace algunas semanas que no escribo y lamentablemente, el escenario de fondo no ha hecho más que recrudecerse. Ante la falta de acuerdo o acercamiento de posturas entre los líderes europeos y a pesar de lo crítica de la situación, Europa sigue sin contar con medidas contundentes que permitan gestionar la crisis de deuda actual de modo más eficiente. Mientras tanto, aquel pequeño problema que era Grecia, se ha convertido en un grave problema que tras pasar por Irlanda y Portugal, ahora tiene a España, y en segunda instancia a Italia, en el centro de la diana. Un problema que en ausencia de freno, amenaza seguir arrasando con todo. Lamentablemente parece que no se aprende de los errores del pasado y Europa sigue con esa temeraria estrategia de comprar tiempo ¿Cuánto tiempo más? Con la rentabilidad del bono alemán en mínimos históricos, la rentabilidad del bono español a 10 años rondando el 6,7% y la renta variable de camino a los mínimos de 2.003, creo que no me equivoco si digo que el tiempo es oro.

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Mientras tanto, la economía mundial tampoco alivia la situación. La desaceleración de los países emergentes sigue su curso y el buen comportamiento de los indicadores económicos en las principales economías desarrolladas en el primer trimestre, es evidente que no continuará en el segundo trimestre del ejercicio. Un escenario, que de tener continuidad, devolvería las preocupaciones a EEUU (techo de gasto, preocupación por el crecimiento)… pero alimentaría la posibilidad de que la FED continúe con los estímulos (bien extendiendo la operación twist, bien con un QE3) y ya sabemos que esto gusta a los mercados. En ese caso espero que alguien se plantee, ¿será el definitivo? ¿Se hará llegar a la economía real o una vez más, tan sólo servirá para engrosar la deuda del país y sostener a bancos y mercados?

Con todo, la renta variable euro se ha visto afectada por la potenciación de la crisis de la periferia euro y por un elemento añadido más; la pérdida de ritmo de las plazas USA. Aquellos síntomas de agotamiento a los que aludíamos semanas atrás, han confirmado nuestros temores y han dado paso a un movimiento correctivo que se ha llevado por delante los soportes a considerar para el corto plazo (12.700 del Dow Jones, 1.340 de S&P500 y 2.575 del Nasdaq). Ahora, en la medida que las plazas USA no sean capaces de recuperar estos niveles, el escenario de continuidad bajista seguirá activo con catalizadores en los 12.335-12.200 del Dow, los 1.280 del S&P y 2.470 del Nasdaq.

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Asesoramiento de inversiones – Ana Rafels EAFI

Semana importante

A veces debemos dejar a un lado lo que nos dicen los datos económicos, lo que nos muestran los indicadores adelantados, las previsiones económicas e incluso el sentido común… y recordar que los mercados son soberanos y hacen lo que quieren. ¿Por qué digo esto? Analicemos lo ocurrido durante la semana en torno a los principales riesgos a los que se enfrenta el mercado, y la reacción de los mercados a los mismos:

Crisis de deuda en Europa:

  1. Seguimos en ausencia de medidas contundentes, en ausencia de un cortafuegos potente que permita gestionar la crisis de deuda actual de modo más eficiente. Además, el BCE sigue sin activar su programa de compras de bonos.
  2. Se da paso a una crisis política (Francia y Holanda) que reabre el debate entre crecimiento y contención del déficit y parece que la apuesta por el crecimiento vuelve a ganar defensores (BCE, FMI e incluso Alemania vuelven a incluir al crecimiento en sus discursos).
  3. Las emisiones de deuda de los países de la periferia cumplen con los objetivos previstos pero a costa de asumir crecientes costes de financiación.
  4. La capacidad de las economías periféricas para cumplir con los objetivos de déficit sigue en duda. Con la crisis política, esas dudas se extienden también hacia economías fuertes como la holandesa o la francesa que podrían dar marcha atrás a sus respectivos compromisos fiscales.
  5. La delicada salud del sistema financiero europeo sigue preocupando (FMI propone al gobierno español dotar a la banca de nuevos apoyos públicos).
  6. Las agencias vuelven a mover ficha, España, el país perjudicado. ¿El inicio de un nuevo ciclo de rebajas para banca, empresas españolas y otros países europeos?

En referencia al otro foco de tensión, el del crecimiento económico destacamos los datos más relevantes de la semana:

  1. Dato flojo de PMI en Europa (debilidad que también afecta a las economías fuertes)
  2. Datos de PIB preliminares por debajo de lo esperado en Reino Unido y EEUU.

Como pueden observar, el balance de la semana es decepcionante en el frente económico y poco tranquilizador en lo referente a la periferia. Sin embargo, lejos de la racionalidad, los activos de riesgo concluyeron la semana con una balance positivo. Sí, es cierto que los riesgos siguen sin solucionarse y es cierto que seguimos observando movimientos confusos, volátiles y con una fortaleza a la que no podemos encontrar explicación (seguimos con una situación controlada por riesgos crecientes y sin soluciones a la vista)… pero lo cierto es que tras un mal inicio de semana, tras registrar nuevos mínimos anuales y cuando parecía que todo iba a hundirse, la renta variable consiguió girarse al alza y concluir la semana con una vuelta alcista que cuenta con cuatro jornadas consecutivas en su haber y deja un balance semanal positivo.

No obstante, como viene siendo habitual, debemos señalar diferencias significativas entre los índices mundiales. En el caso de las plazas USA tenemos unos índices que vuelven a aproximarse a la zona de máximos anuales, en el caso de la zona euro tenemos un núcleo fuerte que sigue mostrando resistencia a los recortes profundos y una periferia que intenta escapar del abismo.

Vimos avances en las plazas USA. Avances que alejan a los índices de las zonas críticas de soporte pero, aún así, tan sólo estamos en disposición de decir que se ha evitado activar un escenario de debilidad. Aunque los índices se mantienen por encima de los máximos alcanzados en el ejercicio 2.011, los evidentes síntomas de agotamiento, dejan divergencias bajistas en los indicadores que de corregirse podrían dar paso a la debilidad en cualquier momento. Tras los avances de esta última semana, tras aproximarse y concluir la semana en las inmediaciones de los máximos anuales, nos interesa ver si finalmente llegan las compras que permitan a los índices seguir registrando nuevos máximos, o si finalmente, esa dificultad para seguir alcanzando nuevos máximos, ese agotamiento en los movimientos, se enfatiza y da paso a una recogida de beneficios más consistente. Los soportes a vigilar, en los 12.700 del Dow y los 1.340 del S&P 500.

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En el caso de la zona euro, tenemos tanto al núcleo fuerte como a la periferia cotizando por debajo de la zona de máximos de 2.011. Sin embargo, mientras la periferia está débil y a un paso de la zona crítica de mínimos de 2.009, el núcleo fuerte evita activar un escenario de debilidad.

En el caso del Dax, la semana nos deja un nuevo mínimo anual que además queda por debajo de la zona de soportes crítica para el corto plazo que establecíamos en los 6.600-6.532. Sin embargo desde esos mínimos semanales que se dejaron en los 6.505, el índice germano inició una vuelta alcista que cuenta con cuatro jornadas consecutivas de duración y que permite que el balance semanal quede en positivo con un cierre en los 6.811.

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De este modo, como puede observarse en el gráfico, el Dax consigue evitar que se active un escenario correctivo de mayor calado y además, encajar la segunda semana consecutiva de avances. ¿Suficiente? Por el momento no, es por ello que estoy muy interesada en ver si los avances tienen continuidad y permiten que el Dax supere a zona de máximos recientes del pasado 18 de abril en los 6.855 para cierres, o si por el contrario son las ventas las que vuelven al protagonismo presionando al índice de nuevo hacia la zona de los 6.532. Muy importante lo que ocurra en las próximas jornadas.

Más delicada es la situación del Eurostoxx 50. Aunque vemos que se repite el mismo patrón que comentábamos en el caso del Dax (nuevos mínimos anuales que comprometen los soportes a considerar para el corto plazo que establecíamos en los 2.210 y vuelta alcista desde los mismos que evita activar un escenario de mayor debilidad), los avances son más débiles que en el caso del índice germano y por tanto, el esfuerzo adicional que debe acometer el Eurostoxx para anular la debilidad actual, es mucho mayor. Resumiendo, el Eurostoxx dejó nuevos mínimos en los 2.177, desde allí inicia una vuelta alcista que si bien permite recuperar la zona de los 2.210 de inmediato y evitar el peor de los escenarios, es aún demasiado reciente para poder concluir que lo peor ha pasado.

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El Eurostoxx 50 sigue ciertamente débil, sigue cotizando por debajo de la tendencia alcista que había dibujado el índice en su movimiento alcista que tuvo lugar entre septiembre de 2.011 y marzo de 2.012 y aunque consigue girarse al alza desde los nuevos mínimos anuales, los avances son insuficientes para recuperar la zona de máximos recientes en los 2.311. Es por ello que estoy muy interesada en ver si los avances tienen continuidad y permiten que se supere a zona de máximos recientes del pasado 18 de abril en los 2.305, o si por el contrario son las ventas las que vuelven al protagonismo presionando al índice de nuevo hacia la zona de los 2.200.

También seguiremos a la espera de las indicaciones que nos dé el Bund. Como pueden observar en el gráfico, la preferencia por el riesgo que ha tenido lugar en las últimas semanas no ha tenido su impacto en una menor preferencia por la calidad por parte de los inversores. El Bund concluyó la semana con un nuevo máximo histórico y esto nos indica que los inversores siguen apostando por la calidad. Me interesa ver si el bono alemán a 10 años se mantiene por encima de la zona de máximos precedentes recién superada y que referenciamos en la zona de los 139,90. Si es así, nos estará advirtiendo que efectivamente, el capítulo de inestabilidad en Europa no ha hecho más que empezar.

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Asesoramiento de inversiones independiente

El equilibrio soñado

El debate entre crecimiento y austeridad en Europa sigue su curso; un debate con todo el sentido del mundo pero que a mi juicio debería haber tenido lugar hace años atrás. Recordemos que la delicada salud de las cuentas públicas, se debe precisamente al resultado de políticas de gasto con un supuesto objetivo de impulsar la economía. Sin embargo el gasto fue desmedido, sin estímulo y desarrollo de sectores estratégicos y en su mayoría destinado a un sector bancario que en la actualidad estaría reducido de forma importante, de no ser por los apoyos recibidos vía BCE y vía papa estado.

¿Serán capaces de encontrar el equilibrio justo entre crecimiento y ajuste fiscal? Ojala sea así, ojala ahora las cosas se hagan bien pero para ello, para intentar hacer las cosas bien, en primer lugar deberíamos aprender las lecciones del pasado y ciertamente, tengo mis reservas al respecto. Sin ir más lejos, desde el FMI siguen animando a apoyar entidades bancarias con dinero público y a mi entender, si hay algo que nos ha quedado claro en los últimos tres años, es que a pesar de que los bancos han sido los principales beneficiarios de los importantes rescates que han tenido lugar, lo cierto es que de poco o nada ha servido, pues su salud, sigue siendo muy discutible.

Parece que con la crisis política de Holanda y Francia se ha reabierto intensamente el debate entre crecimiento y déficit y el crecimiento parece ahora el remedio a todos los males, parece que todos; FMI, BCE, e incluso Merkel, defienden ahora el crecimiento y parece que en ese sentido van ahora las cosas. En ese sentido se refirió ayer el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que explicó que el crecimiento es la principal prioridad para los líderes europeos. “Nos reuniremos de nuevo en junio en el Consejo Europeo (los días 28 y 29) para tomar decisiones importantes y no excluyo convocar en una fecha anterior una cena informal de líderes para un intercambio de ideas abierto”.

Como la esperanza es lo último que se pierde, esperemos que los errores del pasado se tengan en cuenta, esperemos que en caso de que se tomen medidas para impulsar el crecimiento, éstas se hagan llagar a la economía real y no caigan en saco roto porque… la herencia del pasado (delicada salud de las cuentas públicas) deja poco o ningún margen para el error.

Asesoramiento de inversiones

¿Qué ha pasado? ¿Y ahora qué?

Son los mismos problemas los que en ausencia de soluciones, vuelven a aflorar, vuelven a generar miedo y vuelven a dejar al descubierto de que los riesgos son muchos y siguen muy vivos.

El escenario de fondo actual, está caracterizado por los reanudados temores sobre una desaceleración más profunda en la economía mundial y por esa aparente reticencia de los bancos centrales a implementar nuevos mecanismos de estímulo o medidas extraordinarias. Un escenario que afecta especialmente a las economías periféricas, pues de cumplirse ese escenario de mayor desaceleración, se intensificaría la debilidad de estas economías y dificultaría el cumplimiento de los objetivos de consolidación fiscal.

Como consecuencia, en las últimas jornadas hemos visto una importante desconfianza sobre España e Italia, las siguientes víctimas de ese efecto contagio que se inició en Grecia y que sigue sin contar con medidas de calado para frenarlo. Sin embargo, cuando la presión de la periferia volvía a llevar a los mercados financieros a una situación límite, el BCE salió a capear el temporal. En esta ocasión, el encargado fue un miembro del Consejo de Gobierno del BCE que calificó de injustificado el castigo que está sufriendo la deuda pública española. Además, recordó que el programa de compra de deuda de países en problemas, el SMP, sigue activo y se puede utilizar en cualquier momento.

Podríamos decir que el BCE frenó la tensión en una jornada límite, en una jornada en la que si no tenían lugar avances, las ventas podían ser especialmente dolorosas. Sin embargo, como ya advertíamos hace muchos meses y recalcábamos al inicio, los problemas siguen en ausencia de soluciones y volverán a aflorar, volverán a generar miedo y volverán a dejar al descubierto de que los riesgos son muchos y siguen muy vivos (fundamentalmente desaceleración de la economía mundial y crisis de deuda de la periferia euro).

En referencia a la crisis de deuda de la periferia euro, tras el apoyo del BCE, nos interesa ver si finalmente reactivarán el programa de compras desde el BCE y en ese caso, el efecto extensivo que tendrá hacia los mercados financieros. En ese sentido ganarán protagonismo las próximas subastas que tengan lugar tanto en España como en Italia (pese al capote del BCE ayer Italia cerró la subasta con un considerable encarecimiento del coste de financiación).

En la renta variable, tendrá mucho que decir la renta variable estadounidense. Y es que tras los recortes de la jornada del martes, tras comprometer los mínimos que se dejaban en marzo, los mercados americanos recuperaron posiciones, frenando la debilidad de las últimas jornadas.

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Ahora estoy muy interesada en ver si los avances tienen continuidad y son lo suficientemente importantes para anular el movimiento bajista precedente, o si por el contrario se trata de un pequeño descanso al que proseguirá un nuevo movimiento bajista.

Resumiendo, el BCE una vez más ha logrado comprar tiempo. ¿Cuánto tiempo? Estaremos muy pendientes del mercado de deuda soberana de los emisores periféricos y también de los mercados de renta variable estadounidenses que si bien han actuado de amortiguador de los problemas europeos en los últimos meses, en las últimas jornadas han vulnerado los soportes de corto plazo. Estaremos muy pendientes de esos niveles de soporte porque si finalmente no resisten, podrían ejercer una presión añadida sobre las plazas europeas.

Ana Rafels EAFI – Asesoramiento de Inversiones