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Estrategias del gran consumo frente a la crisis

La revolución que se viene produciendo en el mundo de la distribución alimentaria a algunos de los personajes de nuestro sector les está cogiendo fuera de juego. Unos no vieron la llegada de la crisis (cambio de hábitos de compra, de consumo, y menor disposición de renta) y siguieron con sus modelos de negocio para “ricos”. Otros no se han subido al carro de la revolución digital, al mundo online, a la llegada de la telefonía inteligente y tablets. Nacho Somalo en esta entrevista en GranConsumo.Tv (aquí) expresaba que “un retailer que se cierre al mundo online se pega un tiro en el pie”… “de ocurrir eso, amputaría una parte de su cuota de mercado futura”.

La crisis económica que nos sigue azotando y las nuevas tecnologías están propiciando el aumento de los niveles de competencia en los operadores del mercado, todo en pos de captar cuota de ventas o en no perder parte de la que ya se dispone. Las nuevas tecnologías, también, están ayudando a tomar posiciones a enseñas otrora de escasa relevancia, dándoles opción a captar una porción de mercado sobre todo en la parte mollar de los suministros a los hogares españoles como son los pedidos de carga (pedidos entorno a 100 euros y frecuencia quincenal o mensual). Una logística adecuada de aproximación al cliente, servicio a domicilio y/o puntos de recogida (drives) serán claves para su desarrollo y necesidades de inversión.

Los pure players españoles del sector, como UlaboxTu despensa, han desarrollado mejores herramientas tecnológicas de comunicación e interacción que los operadores tradicionales que se han adentrado al mundo online, pero carecen de la capacidad de negociación y diversidad de surtido para satisfacer la demanda de la cesta de compra media. La no presencia en estos operadores de las marcas de distribuidor (+50% de las unds. del carro de la compra), deja fuera de su negocio una amplia capa de clientes, o una parte sustancial de la compra y esto, por mucho que mejoren en otros aspectos relacionados con la compra, no los va a dejar crecer y convertirse en actores relevantes del sector. Tanto Ulabox como Tudepensa realizan el servicio a domicilio desde sus plataformas nacionales, la opción de mayor coste por pedido, y no se han adentrado aún en el desarrollo de los puntos de recogida (drive). Posiblemente, y ante el escaso volumen del e-commerce de Gran Consumo en España, lo mejor que les puede ocurrir a estos pure players es que se conviertan en suministradores tecnológicos para operadores tradicionales, o bien que vendan sus empresas a éstos directamente.

Conocer al cliente, sus hábitos de consumo, su historial de compra online, está hoy al alcance de los comercios online y de los tradicionales que utilizan las tarjetas de fidelización, convirtiéndose en factores claves para el desarrollo de los negocios. Este conocimiento del cliente propiciará la personalización de la oferta, tanto para los reclamos a través de los surtidos como de los precios, ambos determinantes para la elección de compra de sus potenciales clientes y para la rentabilidad de los operadores.

Algunos grandes operadores como Ahold, trasquilados de otras épocas de expansión y con su crisis particular a cuestas, diseñaron estrategias para el mundo online que hoy parecen ir por el buen camino.

Hasta finales de los ‘90, tener acceso a una compra global (todo bajo el mismo techo) sólo era posible en el formato de hipermercado, donde se podían ofertar 50.000 ó 60.000 referencias. La revolución tecnológica, el mundo online que se desarrolló a posteriori puso en manos de los clientes surtidos aún más amplios, por lo que Ahold decidió desinvertir en el formato híper y dedicar todo su potencial a los establecimientos de mayor proximidad, como supermercados y tiendas de conveniencia.

En base a ello, la estrategia de Ahold cambió y pasó por potenciar la presencia de productos frescos en sus establecimientos, primando la comodidad y manteniendo una gran oferta con surtidos adicionales en su tienda online. Muchos de los productos ofertados en su tienda online no tienen cabida en sus tiendas físicas, así que éstas hacen de complemento ocasional de surtido. Pero el mundo online tiene un gran problema que resolver como es la entrega de la mercancía, el servicio a domicilio a una hora y día determinado. En Ahold vienen trabajando en los puntos de recogida propios, compartidos con otros negocios del grupo, propiciando de esta forma que sea el propio cliente el que realice la recogida a su elección.

Algunos operadores franceses vienen desarrollando establecimientos independientes sólo “drive”. Otros operadores incluyen el servicio de recogida drive en establecimientos propios urbanos. En Ahold, también se vienen realizando pruebas con puntos de recogida compartidos o exclusivos, pero alejados de los centros regionales de preparación de pedidos. De esta forma, disponen de almacenes de preparación adaptados a su función, muy eficientes logísticamente y que cubren un radio de influencia mayor que un drive de corte francés. Una vez preparados los pedidos en estas plataformas se aproximan los pedidos a los puntos de recogida seleccionados por el cliente. Es como realizar una entrega a domicilio parcial, sin los inconvenientes de la personalización de horarios, concentrando en un punto de destino múltiples pedidos, siendo el cliente el que realiza el último tramo del envío, del punto de recogida a casa.

Determinar hoy cuál será el modelo de aproximación al cliente, el modelo de drive ganador resulta aún difícil, pero posiblemente coexistirán varios modelos en el futuro, todo en función de los negocios que se integren en los puntos de recogida. ¿Podríamos pensar en centros de recogida compartidos por distintas enseñas? La eficiencia en costes, la inversión en estos “puros y duros” puntos de recogida sería muy inferior a los drives tradicionales que viene aperturando la distribución francesa. El mundo drive sigue siendo un mundo pendiente de explorar y muy vinculado al desarrollo del e-commerce.

 

La importancia de tener una valoración de mi empresa

Valoración
¿Por qué valorar mi empresa?

Porque es una forma de enfrentarse a la realidad del mercado, de compararse con otras empresas de su sector o que desarrollan una actividad similar y una forma de analizar los diferenciales de rentabilidad que finalmente incidirán en su valor.

Para mí, la valoración es una forma clara de mejoramiento del valor de una empresa, pues conlleva un análisis de sus puntos débiles y marca por comparación las mejoras que se pueden introducir.

Hay muchas empresas que utilizan la metodología de valoración de empresas para analizar la variación de su valor con cada cierre de ejercicio, presentando a sus socios cada año la evolución de su valor y siempre bajo el mismo modelo o patrón de valoración. No se trata de presentar la evolución de su patrimonio contable, sino la de su valor. Este hecho es más relevante cuando hablamos de empresas cotizadas que están expuestas a los vaivenes de los mercados bursátiles, a las influencias externas de otros mercados que a veces no tienen nada que ver con la actividad que éstas realizan, ni que tampoco con la rentabilidad de la propia empresa. Desde este punto de vista resulta muy interesante para los socios, especialmente para los que invierten a largo plazo y aunque pasivos vigilan su inversión, el diferencial entre lo invertido, su cotización y el valor intrínseco de los títulos.
¿Para qué valorar mi empresa?
Diría simplemente que para estar preparado. La dinámica empresarial impone estar al día, impone el crecimiento si no quieres quedarte fuera del mercado, y de ahí su relevancia. Realizar de forma habitual, cada año, la valoración de la empresa te hace ver si marchas de acuerdo a cómo lo realiza tu sector, si vas adquiriendo cada año más valor o simplemente lo vas perdiendo.
La valoración adquiere todo su protagonismo en los procesos de adquisición, venta, traspaso, fusión, intercambio de participaciones, entrada de nuevos socios, obtención de financiación, valoración de patrimonio y herencias, en concursos de acreedores, como segunda opinión de valoración, etc… Estos procesos ocurren cada día con mayor frecuencia en las empresas y para ellos hay que estar preparados.
¿Qué apartados se analizan en una valoración?
La empresa y el entorno competitivo donde desarrolla su actividad, el mercado potencial y su cuota de participación.
La evolución histórica de sus estados contables: balance, cuenta de pérdidas y ganancias y flujos de caja. Son imprescindibles los análisis sobre la evolución de su activo, pasivo exigible, fondo de maniobra, solvencia, rentabilidad, niveles de inversión, costes de explotación,…
La situación externa y su influencia en la compañía (amenazas y oportunidades) y la situación interna de la misma (puntos fuertes y débiles), es decir lo que conocemos como análisis D.A.F.O. o por sus siglas en inglés S.W.O.T.
El plan de negocio de la empresa, a un plazo de 4-5 años, que nos de una perspectiva del potencial de la compañía.
¿Cuáles son los mejores métodos de valoración de una empresa? ¹
Los métodos más “correctos” de valoración son los basados en el descuento de flujos de fondos, pues consideran a la empresa como un ente generador de flujos, siendo por tanto su deuda y acciones valorables como otros activos financieros. Otro método pleno de lógica y de consistencia es el valor de liquidación. Indudablemente, el valor de las acciones será el mayor entre el valor de liquidación y el valor por descuento de flujos.
Hay otros métodos, digamos “incorrectos” en el plano conceptual, pero que se utilizan y son fuente de contraste con los basados en el descuento de flujos de caja.
Los métodos de valoración se pueden clasificar en:
¿Qué métodos de valoración se utilizan habitualmente?
Para mí, es casi indispensable el de descuento de flujos de caja, acompañado de los métodos basados en balance, cuenta de resultados y mixtos. Del conjunto de estos métodos suelo extraer unos rangos de valor y de ahí posteriormente la valoración de la empresa.
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¹Extraído de IESE: Métodos de valoración de empresas de Pablo Fernández http://www.iese.edu/research/pdfs/DI-0771.pdf

Nuestro desempleo va para largo

Cuando en nuestro país hay un exceso de más de seis millones de trabajadores en su sistema productivo, uno se pregunta si de verdad nuestros políticos y los agentes económicos que le rodean (patronal y sindicatos) han hecho bien su trabajo, y si sus decisiones iban orientadas a procurar la máxima ocupación laboral o a que los que estuviesen trabajando lo fuesen con buenos emolumentos. Mantener una alta ocupación laboral – bajas tasas de desempleo – es la mejor forma de mantener nuestro estado de bienestar y sus prestaciones, ya que son sus perceptores principalmente quienes lo financian con sus impuestos.

La tasa mínima de desempleo en España se produjo en mayo de 2007 cuando se alcanzó el 7,9 % y la máxima la acabamos de alcanzar con los últimos datos. Las perspectivas para el empleo no siguen siendo halagüeñas para el año 2013, cuando hay estimaciones de tasas de desempleo superiores al 27%. Si tomamos de referencia la tasa media de desempleo de abril de 2013, la Zona Euro alcanzó de media el 12,2 %, mientras en España alcanzamos el 26,8 %, con lo que habrá que pensar que algo se habrá hecho mal. Estos diferenciales de tasas de desempleo no son algo anormal, sino que vienen siendo la tónica histórica entre España y la mayoría de países europeos.


La mayor parte de los empleos de un país provienen de la producción interior de bienes y servicios, estando unos dedicados a consumo interior y otros a la exportación. La exportación parece ahora la panacea para curar todos nuestros males y la que nos va a sacar del hoyo en el que nos encontramos. España no es un país especialmente competitivo en productos manufacturados que requieran altas dosis de mano de obra. España no es China. Sin embargo, si las decisiones de nuestros políticos desde la Transición hubiesen tenido como fin el aumento de la competitividad de nuestras empresas otro gallo cantaría, ya que son las empresas las que crean verdaderamente riqueza y puestos de trabajo. Pero nuestros políticos sólo pensaban en ellos mismos y en tejer una buena red clientelar de votantes, de estómagos agradecidos.

Competitividad es la capacidad que tiene una empresa o su economía de obtener rentabilidad en el mercado frente a sus competidores. La productividad, como medida de eficiencia productiva, no es sólo cuestión de las innovaciones que se producen en las empresas, sino que también depende de las decisiones de política económica de nuestros gobernantes. Una empresa, por ejemplo, puede tener una alta productividad cuando todo su proceso se encuentra automatizado (produce más piezas por hora que su competidor de referencia), y sin embargo ser una alta consumidora de energía con precios caros frente a otros países que hacen que su competitividad sea de bajo nivel (finalmente el precio por unidad producida es alto). Este ejemplo nos lleva a pensar que el coste de los factores productivos, además de la productividad, es de vital importancia en la competitividad de las empresas.
¿Pensáis que nuestros gobernantes tomaron las decisiones adecuadas para mantener un coste de los factores competitivo frente al exterior?
¿Cómo evolucionó históricamente el coste por unidad producida de nuestra mano de obra frente a otros países?
¿Cómo evolucionó el coste de la energía frente a otros países?
¿Cómo evolucionó la detracción de tasas e impuestos frente a otros países? ¿Cómo evolucionaron las cotizaciones sociales que forman parte del coste de la mano de obra?
¿Qué infraestructuras se construyeron para minorar los costes de transporte de mercancías?
¿Hubo incentivos para la concentración de empresas y así aumentar su tamaño medio?…

Muchas de estas decisiones tienen como factor común las políticas puestas en marcha por nuestros gobernantes.

¿Tenemos claro ya el por qué de nuestra situación económica?

Aunque la creación de empleo no es una función lineal respecto del PIB, pero para situarnos vamos a realizar una aproximación a la capacidad ociosa:

Cada persona produce en España 63.219 euros. Esto nos lleva a pensar que los desempleados actuales podrían aportar al PIB 392,1 mil millones de euros adicionales (37,29% del PIB e-2013), pero esto sería imposible, hablaríamos de paro “cero”.

Si nuestro objetivo fuese alcanzar el mínimo de nuestra serie estadística y situarnos (a igualdad de población activa) en términos de tasas de desempleo del 8 %, sería necesario que 4.375.708 personas dejaran de ser desempleadas y, en base a la media actual de aportación, nuestro PIB debería alcanzar los 1,32 billones de euros (+26,3% sobre el estimado para 2013).

Y finalmente, para situarnos en contexto con estas cifras, deciros que el valor de nuestras exportaciones de mercancías en 2012 fue de 222.643,9 millones de euros (RH +3,8 %) con lo que mucho y mucho… tendrían que aumentar éstas para absorber nuestro desempleo.

Muchos confían en que será el consumo interno el que nos saque del atolladero, pero si tenemos unas empresas y familias super endeudadas, incertidumbre sobre las cargas impositivas de futuro para financiar los déficits crecientes del estado y sobre la financiación de servicios básicos (educación y sanidad) y pensiones… mal lo tenemos.

Mi conclusión es que disminuir las tasas de desempleo va para largo, para muy largo…

¿Qué ocurriría si desempleados de larga duración, actualmente sin cobertura y cobrando el subsidio de 420 euros aceptasen trabajos de 600 euros? Con matices, sólo podrían contratarlos empresas que aumenten plantilla, aquí no vale el enjuague… Primero, bajarían el gasto público en prestaciones por desempleo. Segundo, aumentarían los ingresos de la Administración por las cotizaciones sociales. Tercero, dispondría el trabajador de una mayor renta (+180 euros) con lo que en parte estaría dispuesto a gastar más.

Pese a lo expuesto, algunos siguen pensando que es mejor seguir pagando subsidios, porque dicen que estos salarios bajos denigran al trabajador, cuando pienso que lo que denigra y excluye realmente es no tener trabajo.

¿Nuevas tendencias en el cash and carry?

En este artículo anterior (aquí) ya hablaba del futuro de este formato a la vista de los resultados de cierre de ejercicio de 2012 publicados por Alimarket. Los 634 establecimientos que compiten en el mercado están en su inmensa mayoría dedicados a atender al cliente profesional (autónomos, horeca y detallistas), aunque una parte muy importante de ese mercado en valor se lo lleva Makro, con el 21,8% en 2012 de los 5.650 millones de euros estimados de facturación por Nielsen (aquí).

No sé si podemos hablar de evolución del formato o de una tendencia que empieza a divisarse.

  • Por un lado, tenemos los formatos mayoristas de C&C dedicados al cliente profesional, ya sea con base de clientes amplia como Makro o algo más restringida como el resto de cash tradicionales, o como Club de ventas que estará representada con la llegada de Costco a España (aquí). En esta línea también tendrían cabida los Súper Cash Sur de Caro Ruiz, de carácter mayorista y base de clientes muy amplia.
  • Por otro, tenemos los mal llamados cash and carry, como el Cash de la Familia (Supeco) o Don Cash (nueva apertura en Sevilla) negocios puramente minoristas y de libre entrada a cualquier tipo de cliente. Estos últimos más alineados con los formatos de tiendas discount, tipo Aldi y Lidl, aunque lleven el apodo Cash.

 

Quizás la irrupción de Don Cash en Sevilla, que abrirá sus puertas el 5 de junio, represente una vuelta de tuerca más al formato (cash mayorista o discount minorista) al incorporar grandes secciones asistidas de productos perecederos, siendo éste su valor diferencial respecto al resto de negocios, tanto los mayoristas como los minoristas mal tildados como cash & carry en la nomenclatura actual en el sector.

Don Cash, según expresa la Nota de Prensa (ver ABC de Sevilla aquí), es un “Nuevo supermercado que pone a disposición de familias y profesionales el formato de Cash and Carry”. La propiedad es de una nueva empresa sevillana y dará trabajo directo a 20 trabajadores con esta apertura. Además, de la amplitud de los surtidos de frescos que expresa dará especial relevancia en sus surtidos a las marcas locales.

Desde aquí, y por la ilusión que le están poniendo en su lanzamiento, desearle a Don Cash y sus colaboradores, lo mejor. Sólo una observación, y es que sepan buscar bien sus suministradores (especialmente en Seca), si quieren estar alineados en precios de mercado ¿Salvarán el escollo de la ausencia en su surtido de la marca blanca?

Si quieres permanecer en el mercado, da el primer paso

A veces, a uno le llama la atención el fuerte personalismo de muchos de los administradores (directivos o propietarios) de las empresas del sector. No ven más allá de lo que les atrapa en su día a día y no prestan atención a las decisiones estratégicas que son las que llevarán a la supervivencia de sus empresas. No se embarcan en acuerdos con otras empresas de su sector que minimicen sus costes fijos de operatoria, ni establecen acuerdos de suministro de mercaderías con operadores de mayor volumen que abaraten sus costes de compra, ni piensan en operaciones de fusión o simplemente en el compartir estructuras centralizadas. Piensan que ellos son quienes mejor lo hacen, en su casa, en su sector y hasta en la industria.

Desde la prensa sectorial y la generalista, auspiciado por los grupos de presión de consumidores, políticos demagogos y proveedores, nos llegan siempre noticias negativas respecto al nivel de concentración del sector de la distribución alimentaria, cuando la mayoría de los operadores se encuentran penalizados con unos mayores costes en sus condiciones de compra. Actualmente, los 10 primeros operadores captan un 73,2 % de cuota de mercado por superficie (entre ellos se encuentra Mercadona con un 15 %), aunque la cuota de penetración en valor es algo superior al ser estos operadores normalmente los más eficientes del mercado. Las diferencias entre ellos, tanto en ventas por metro cuadrado de superficie como en los costes de operatoria para alcanzar beneficio, también son relevantes. Mercadona necesitaba en 2012 sobre ventas un 22,5% para a partir de ahí obtener beneficio neto ¹, cuando por ejemplo Eroski – en lo que ellos llaman su unidad alimentaria – necesitaba un 29,65%.² Estos diferenciales, a fin de cuentas, representan por un lado barreras de entrada para los operadores del sector frente al líder, y por otro implican que alguien (el cliente) debe costear ese diferencial, ya que una empresa no puede estar durante largos períodos de tiempo generando pérdidas para sus accionistas, acreedores y trabajadores. Y es a partir de aquí, desde donde en muchas ocasiones las empresas empiezan a ir despidiéndose de los clientes más sensibles a la variable precio ¿qué consumidor hoy no tiene fijación por el precio?

Muchas veces, estos porcentajes de costes llevan a confusión, pues no sólo el posicionamiento de precios de venta en el mercado de una enseña depende de ello, sino que también depende de su diferencial de costes de suministro frente a su competidor. Un operador puede tener una estructura de costes muy ligera y, sin embargo, tener escaso volumen de compra y estar penalizado por sus suministradores al no alcanzar en sus pedidos los mejores costes por volumen. Pero esto no ocurre con Mercadona, ya que es el operador de mayor volumen del sector y en la mayoría de los casos sus costes de compra serán inferiores al resto de operadores (digamos al 99% de ellos).

Todo esto viene a raíz de la necesidad de mejorar los costes, tanto de suministro (coste de compra) como de operatoria, de la mayoría de los operadores medianos y pequeños que no forman parte de las diez primeras posiciones del ranking (aunque también entre éstos habría mejoras que obtener) de forma que aumente el nivel competitivo de estas empresas frente a las grandes y, en definitiva, se beneficie de la reducción costes a un mayor número de clientes.

Así que mientras desde algunos estamentos desconocedores del funcionamiento del sector, y desde otros por puro interés, se habla de lo alarmante de los niveles de concentración, se olvidan del que realmente paga las ineficiencias de la mayoría de los operadores que intervienen en el mercado (el cliente). Cuanto mayores sean las empresas y sus eficiencias, cuanto menores sean los diferenciales de costes entre operadores grandes y medianos, los niveles de competencia aumentarán, y esto en parte irá al bolsillo de los clientes, al bolsillo de los socios de estas empresas y al bolsillo de la Administración con su recaudación de impuestos sobre los beneficios (es el primer socio de las empresas del país, detrae el 30% de su beneficio bruto).

Recuerdo que en 2012 desaparecieron algunas de las empresas históricas del sector, de tamaño pequeño, como Distribuidora Uribe, José Espinosa Pomares y Pascual Hermanos. Estoy seguro que intentaron en los últimos tiempos llegar a alianzas con otros operadores, cuando vieron las orejas al lobo, pero no tuvieron la suficiente visión hace diez años para adelantarse y esto quizás les hubiese salvado de la liquidación, hubiese preservado su patrimonio empresarial y el de sus socios.

¿Quieres ser el siguiente de la lista? Pues toma decisiones y adelántate con tiempo a los acontecimientos.

Llevamos muchos años hablando de concentración en el sector, de que llega, que llega, que de este año no pasa que se construya un nuevo mapa de fuerzas, pero nada. A las empresas más inquietas, a las que tienen mejor visión de negocio, a las que quieren que perdure su patrimonio empresarial, sólo les puedo hacer una recomendación: “Estar preparadas, tener la mente abierta, olvidaros de los personalismos y pensar en el futuro de vuestros descendientes”.

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¹ Fuente: GranConsumo.tv <<¿Está llegando la oferta comercial a niveles de saturación de mercado?>> http://www.granconsumo.tv/blogs/paco/esta-llegando-la-oferta-comercial-niveles-de-saturacion-de-mercado
² Fuente: CNMV: <> en pág. 192

Georges Plassat: Estrategia Carrefour

 

En una entrevista concedida a LSA, George Plassat nos ha dejado algunas notas sobre la estrategia futura de Carrefour.Respecto a las desinversiones, expresa que no puede decir que no seguirá desinvirtiendo, pero si ocurre será en activos no estratégicos para la compañía.

Respecto a sus áreas de negocio, expresa que ahora los pilares de la compañía serán Latinoamérica, Europa y Asia.

Imperatriz -MA

Plassat, reitera la necesidad de crecer en el mercado brasileño por el dinamismo de su consumo con las líneas de hípers y cash and carry Atacadão (*), y prestar más atención al mercado francés.

El grueso del capex anual (de los 2.300 millones de euros totales presupuestados) irá destinado al mercado francés, ya que hace años que no se invierte realmente en él. Seguirá trabajando en su imagen de precios, aunque eso no es todo pero es un requisito previo de cualquier minorista.

Respecto de la política de non-food en los hipermercados, precisó que la oferta de estos productos no se va recortar, ya que son motores de tráfico, pero se centrarán más en los surtidos de permanente en lugar de las ofertas de temporada, de modo que se puedan abaratar precios.

Hasta aquí, la traducción libre de la nota de prensa.

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¿Cuáles son las intenciones de Carrefour en España?

(impresión personal)

Las noticias que recibimos a diario son las de nuevas aperturas de las franquicias Carrefour Express, después del ímpetu inicial con la puesta en marcha de los primeros Cash de la Familia (Supeco) en Andalucía. La experiencia de Cash de la Familia parece ser más bien dispar, funciona bien Chiclana de la Frontera y el resto parece que regular (dicen en la calle). Da la impresión de que no tienen claro si seguir con el experimento del Cash de la Familia (hard discount) o abortarlo, ya que los equipos de expansión parece que no pueden cerrar en firme operaciones, pero tampoco las descartan. Pienso que están a la espera.
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(*) Dispone de 92 establecimientos en Brasil. Son cash abiertos al público en general. Trabajan unas 10.000 referencias distribuidas entre las familias de alimentación, refrigerados, derivados lácteos, frutas y verduras, conservas, desayunos, bebidas, limpieza, higiene personal, perfumería, bazar, textil, auto y alimentos y accesorios para animales

La importancia de la formación económica en los colegios



Recuerdo que en los últimos años del bachillerato que me tocó estudiar había una asignatura troncal que se llamaba Formación del Espíritu Nacional (FEN), donde además de los valores propios del Movimiento Nacional te intentaban inculcar algunos conceptos sobre teoría económica. La asignatura era un verdadero tostón, pero lo cierto es que la parte dedicada a los conceptos económicos quizás tuvo algo que ver en mi decisión posterior de estudiar Económicas. La asignatura desapareció de los planes de estudios antes de finalizar el franquismo, con la Ley General de Educación de 1970.

Hoy en día, salvo los que estudian un bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, no se imparte ninguna asignatura en nuestro sistema educativo que explique el comportamiento del sistema económico donde nos ha tocado vivir. Vivir en un mundo de escasez de recursos, donde los precios se fijan en los mercados en función de la oferta y la demanda, donde la libertad de comercio y las garantías jurídicas son la fuente que lo sustenta debería ser motivo suficiente para que nuestros políticos fomentaran su divulgación.

Hoy nos causa pavor el problema de “las preferentes”, cuando de preferentes no tienen nada, si acaso son preferentes para el engaño, y todo por un defecto de formación, de capacidad crítica, de análisis, de entendimiento, de comprensión… que no se inculca en nuestros estudiantes. Muchas veces pienso que en realidad es lo que quieren los políticos, tener muchos “borregos” siguiendo su paso y no ciudadanos formados con capacidad para tomar sus decisiones. Nuestros políticos prefieren estar al mando de órganos de control, de supervisores que guíen nuestros pasos… es mejor para ellos. Nuestra vida en sus manos.


Nuestros políticos no están interesados en la materia económica, ya que primero a muchos les haría pensar qué pinto yo aquí, y por otro lado haría que muchos votantes también tuviesen capacidad para pensar cuál es el fin de tal o cual estamento o cargo público o política de gasto. También daría capacidad a los ciudadanos para analizar a qué se destinan sus impuestos y si no hay otras formas más eficientes de gastarlos.


Ayer causó pavor la noticia de The TelegraphEspaña es oficialmente insolvente: coja su dinero mientras pueda“. Como en otras ocasiones los medios oficiales y la corte que le circunda se pusieron en contra de la prensa de la “Pérfida Albión”. Pero señores, insolvencia es la falta de capacidad de pagar tus deudas a su vencimiento. Nadie es insolvente mientras alguien te esté continuamente renovando tus préstamos a su vencimiento, mientras tengas a unos inversores financiándote todos tus excesos presupuestarios.


España desde 1999 hasta 2012 aumentó su deuda en 2,4x (de 361.775 millones de euros a 883.873 millones), cerrando en este período sólo 3 años con supéravit (2005 a 2007). Las estimaciones apuntan a que en 2016 nuestra Deuda PDE alcanzará los 1,12 billones de euros. Para años sucesivos tampoco se espera supéravit en las cuentas públicas, lo que marcaría el cambio de ciclo y el empezar a amortizar realmente deuda. Algunos piensan que es problema de la crisis solamente, pero que luego se van a recuperar los ingresos y asunto solucionado. Parece que no se acuerdan del boom de ingresos de nuestra burbuja inmobiliaria y como los gastos se amoldaron con creces a ella.


Si vemos los números – muchas veces tozudos, dicen algunos – desde el diferencial de gastos sobre ingresos para el período de 1999 a 2012, observaremos que nuestras Administraciones gastaron 5,188 billones de euros frente a unos ingresos de 4,74 billones (se gastó un 9,4% más que se ingresó). Pues bien, nuestra “solvente España” plantea en su plan de viabilidad de 2013 a 2016 un plan de gastos de 1,823 billones de euros y de ingresos previstos de 1,623 billones ( gastar un 12,36% más que ingrese), es decir no amortizar ni un ápice de deuda y además que le amplíen su crédito en unos 200.000 millones de euros. Esto, en mi pueblo, es insolvencia.


Todo esto me lleva a una conclusión. España no es solvente y vive de la caridad de financiación de inversores muy arriesgados e indirectamente de las inyecciones masivas del BCE canalizadas a través del sistema bancario y otros bancos centrales. Que las primas de riesgo bajen, que el coste del dinero baje, no es síntoma de un buen funcionamiento del mercado en su asignación de precios frente a riesgo, sino a una descarada intervención de los bancos centrales por mantener unas Administraciones Públicas inviables y carentes de toda credibilidad para tomar las medidas estructurales que conduzcan hacia el equilibrio (yo diría supéravit, pues ¿quién pagará la deuda? ¿se la quieres dejar a tus hijos? Eso yo lo llamo insolidaridad con nuestros descendientes).


Pero claro ¿quién cuenta esto? ¿Quién explica la escasez de recursos? ¿Quién explica que los servicios que se prestan tienen un coste que no se financia con los impuestos que se recaudan? ¿Quién explica que hemos creado una “burrocracia” administrativa en el Estado que no se mantiene sólo con los impuestos? Y finalmente, aunque 1+1=2, ¿cuántos hay capacitados o formados para entender y transmitir estos conceptos?


Mucho tienen que cambiar las cosas en este país, y de igual forma que se celebran fiestas, funciones teatrales, de música o de danza, ya es hora que también tengan cabida en nuestros institutos al menos pequeñas charlas dedicadas a explicar el mundo en que vivimos.

Francisco Fernández Reguero.