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Administraciones Públicas: Cierre de ejercicio 2013

El último artículo que escribí en este blog con opiniones sobre la situación de nuestra economía nacional trataba sobre el desempleo y fue sobre el mes de abril de 2013. Mi desgana y la poca influencia que mis opiniones podían tener para influenciar en nuestros políticos y su forma de administrar lo público, hizo que dejara de publicar sobre la misma. Ahora, con el cierre del ejercicio en nuestras Administraciones Públicas, vuelvo de nuevo a reflexionar sobre ello, dedicando sólo dos artículos. En este primero, hablaré de la evolución del gasto público de 2007 a 2013. El siguiente, tratará de la situación de nuestra España S.A., vista como una empresa, y la sostenibilidad de sus cuentas públicas a largo plazo.

Estructura del Gasto No Financiero y su evolución de 2007 a 2013
He utilizado los datos de Contabilidad Nacional provenientes del IGAE (aquí) y los he agregado por grupos de gasto para poder ver con mayor claridad los efectos que han tenido los ajustes y recortes realizados por nuestros Administradores.

El año 2007 fue el ejercicio en el que nuestra Administración obtuvo los mayores ingresos de su historia, ascendieron a 433.101 millones de euros. A partir de ahí, pese a las subidas de impuestos nominales y reducción de deducciones fiscales puestas en marcha, los ingresos disminuyeron hasta los 386.250 millones de 2013, un 10,8% inferiores a los de 2007 (%CAGR -1,9%). Entre 2012 y 2013 parece que empieza a vislumbrarse cierta tendencia al alza, quizás por las mejores expectativas económicas y mucha nueva detracción a contribuyentes. El problema de este aumento de ingresos es que siempre cae en mayor medida sobre la gran masa, sobre la clase media que es la que supone la gran bolsa para detraer dinero, y especialmente sobre la que tiene un puesto de trabajo al impactarle de lleno las subidas de IRPF. A los extremos, tanto a los contribuyentes de rentas muy bajas como a las muy altas, el valor de lo que se le puede “extraer” no representa un gran importe, para el desfase a financiar que presentan nuestras Administraciones Públicas.

Crear un sistema más justo, en el que los que más contribuyen no piensen que es confiscatorio y cambien de país de residencia, los autónomos y clase media salgan de las bolsas de fraude y el resto de ciudadanos ayuden a sostener, nos hace entrar en la valoración del Gasto, de lo que queremos sufragar con nuestros impuestos en primera instancia y lo que consideramos superfluo. Quizás ha llegado el momento de plantearnos como ciudadanos y contribuyentes si estamos dispuestos a pagar más impuestos para seguir sufragando este sistema de Administración de lo común, de lo de todos, antes de prescindir de la garantía de prestación “gratuita” de unos Servicios Públicos que los ciudadanos en general consideramos primarios: Sanidad, Justicia, Pensiones, Educación, etc… Por ahora, como veremos posteriormente, nuestros políticos como administradores de lo de todos, piensan que el entramado Administrativo y político en el que se sustenta (entes locales, autonomías, senado, congreso, empresas públicas, aparato político, etc…) no debe cambiar, y de ahí que los Gastos apenas hayan variado pese a los ajustes puestos en marcha en estos últimos años.

A/ Total Gasto No Financiero: De 412.362 millones de euros en 2007 (95,2% de los ingresos totales) a 458.489 millones en 2013 (118,7% de los ingresos totales). En los gastos están incluidas las partidas destinadas a sufragar las ayudas destinadas al rescate de las Instituciones Financieras (Cajas de Ahorros básicamente). Estas ayudas forman parte del Saldo No Financiero PDE (protocolo de déficit excesivo), aunque se autorizó su exclusión para el cálculo de los compromisos de consolidación pactados con nuestros socios de la zona euro.

a/ Total Gasto Corriente: De 192.604 millones de euros en 2007 (82,1% de los ingresos totales) a 260.282 millones en 2013 (112,1% de los ingresos totales). Insostenible.
  • Los Gastos de Funcionamiento del sistema administrativo, legal y de prestación de servicios (consumo y remuneraciones) crecieron desde 2007 un 5,8%, pasaron de los 163.177 millones a los 172.579 millones (+9.402 millones de euros), aunque muestran cierta tendencia decreciente en 2013 respecto a 2012 (-0,78%). En 2007 estos gastos representaron el 37,7% de los Ingresos Totales y en 2013 el 44,7%, así que su peso relativo aumentó en 7pp. Una gran decisión pesa sobre los contribuyentes para minorar estos gastos, o disminuir los servicios recibidos “gratuitamente”o mejorar la eficiencia del gasto, o desarmar parcialmente el aparato legislativo y administrativo de todo el estado español ¿están nuestros políticos dispuestos a disminuir su influencia y prebendas?
  • El agregado de Otros Gastos Corrientes que incluye beneficios sociales, intereses, subvenciones y otros creció un 35,1% desde 2007, especialmente por el aumento de los beneficios sociales (+33%) que incluye gastos por desempleo y pensiones entre otros. El peso relativo del agregado sobre Ingresos pasó de representar un 44,5% en 2007 hasta el 67,4% en 2013. Si analizamos cada partida respecto a los ingresos totales, vemos como los beneficios sociales pasaron del 34,3% al 51,2%, los intereses del 3,9% al 9% (de 16.940 millones a 34.919 millones), las transferencias del 3,6% al 4,4% y las subvenciones del 2,6% al 2,7%. Disminuir el gasto en prestaciones sociales será posible en la medida en que disminuyan las tasas de desempleo. Disminuir el gasto financiero requiere de menores tasas de interés (ahora estamos en mínimos históricos) o disminuir el principal de la deuda para lo que se requieren de superávits año tras año. Esto a todas luces es insostenible.
Aquí tenemos los contribuyentes, sustentadores del sistema, una gran decisión que tomar: O mantener las partidas dedicadas a beneficios sociales y servicios básicos o recortar gastos de funcionamiento especialmente los concernientes al aparato legislativo, administrativo y estatal, subvenciones y otros gastos; o bien, recortar beneficios sociales y servicios básicos y seguir dejando que el sistema funcione tal cual. Por ahora, la decisión ha sido seguir hipotecando generaciones futuras de contribuyentes para mantener el estatus actual. Urge que nuestros políticos pregunten a la ciudadanía qué quieren, cómo y si siguen dispuestos a seguir sufragando con sus impuestos el sistema actual.

b/ Total Gasto de Capital: De 56.581 millones de euros en 2007 (13,1% de los ingresos totales) a 25.628 millones en 2013 (6,6% de los ingresos totales). La reducción importante fue sobre la inversión.
  • La inversión pública pasó de los 42.587 millones de euros de 2007 (9,8% de los ingresos totales) a los 15.167 millones de 2013 (3,9% de los ingresos). Gran parte de la reducción de gasto que esgrime nuestra Administración, realmente fue reducción de las partidas destinadas a la inversión. La inversión cuando está bien realizada, es productiva y eficiente, supone mejoras futuras de competitividad; pero en España, en los últimos años y en muchas ocasiones, fue muy improductiva y caprichosa, se trataba de gastar por gastar.
  • Las transferencias de capital y los destinados a la adquisición de activos sólo disminuyeron 3.533 millones de euros, se pasó de los 13.994 millones de 2007 a los 10.461 millones de 2013 (-25,2%).
Saldo Presupuestario No Financiero: Pasó del superávit de 2007 de 20.739 millones de euros (4,8% de los ingresos) al Déficit de 2013 de 72.239 millones (18,7% de los ingresos). Si al Déficit de 2013 le descontamos los 4.661 millones destinados a ayudas a instituciones financieras, el Déficit quedaría en 67.578 millones (17,5% de los ingresos y 6,6% sobre el PIB). Es decir, nuestra Administración gastó en 2013 un 18,7% más que ingresó ¿es sostenible?

Saldo Primario No Financiero: Corresponde al saldo no financiero excluyendo los gastos financieros destinados al pago de la deuda. Es el primer paso hacia la consolidación es la obtención de superávit primario, pues es equivalente al flujo de caja libre en la empresa, teniendo como primer objetivo atender el servicio de la deuda (intereses y amortización).

Pero realmente, el objetivo del artículo era conocer el esfuerzo que había hecho nuestra Administración para contener y recortar el Gasto. Para ello, de las partidas de Gasto vamos a descontar las cantidades influenciadas por el ciclo económico y otros, como las destinadas a Beneficios Sociales, Intereses, Inversiones y las Ayudas a las Instituciones Financieras y observamos que, de verdad, el gasto aumentó en 1.755 millones de euros. Pasamos de los 204.086 millones de 2007 (el 47,1% de los ingresos) a los 205.841 millones de euros (53,3% de los ingresos).

¿Piensas que nuestros políticos y sus Administraciones respectivas están realmente luchando para recortar el Gasto? ¿O más bien, pretenden el mantenimiento del estatus actual?

Respecto a la Deuda PDE (aquí), deciros que al cierre del ejercicio de 2007 ascendía a 382.307 millones de euros y en 2013 alcanzó los 960.676 millones (2,49x los ingresos de 2013). Si hablamos de Pasivos en circulación, la deuda real, ésta ya sobrepasó en 2013 los 1,3 billones de euros. ¿Hay un plan financiero de amortización? Creo que nuestros políticos no piensan en que hay que pagarla, simplemente en vivir con ella eternamente. La Deuda, sin superávits resulta impagable, y España sólo tuvo superávits desde 1995 en los años de 2005 a 2007 y por importe agregado de 55.629 millones de euros. En los años 2008 a 2013 el importe de los déficits fue de 547.578 millones de euros y la Deuda PDE aumentó en 578.369 millones (se financiaron déficits presupuestarios y digamos otros impagos).

Los ciudadanos, contribuyentes para el sostenimiento del sistema debemos tomar partido, expresar libremente nuestra opinión en las urnas, en una consulta especial o referéndum, y no quedar secuestrados de las decisiones interesadas de nuestros políticos. Es el momento de decidir y dejar de hipotecar a las generaciones futuras.
Los ciudadanos, muchos, pecamos de incautos. En lugar de elegir buenos y experimentados administradores elegimos a noveles sin experiencia en la gestión económica, optamos por los demagogos partidistas; así que no podemos quejarnos, sino “apencar” con las consecuencias y seguir financiando con nuestros impuestos su impericia y descontrol.

Gran Consumo: 2014 año de transición… y lo que nos espera

Como comprenderéis no dispongo de una bolita de cristal que me diga qué ocurrirá en el sector en este año 2014. Sólo la observación, el análisis de los movimientos de operadores que han acaecido en los últimos tiempos en el sector, los avances tecnológicos, la situación demográfica y su esperanza de vida, la situación política y económica de nuestro país y especialmente la gestión económica de nuestra Administración Pública nos pueden acercar a vislumbrar el futuro más próximo.

En el plano económico general, parece que empieza a haber signos de reactivación. Nuestro PIB ha dejado de decrecer y ha cambiado tímidamente de tendencia. Las últimas noticias sobre el desempleo parece que predicen también este cambio (aquí). Habrá que esperar a que se confirmen estos incipientes datos durante el primer semestre de 2014 para ver si realmente hay “brotecillos verdes”.

Respecto al sector de Gran Consumo empiezan a llegarnos los primeros análisis con las perspectivas de crecimiento para el ejercicio y éstas empiezan a apuntar a un crecimiento minúsculo, prácticamente plano. Kantar ya nos anticipa crecimientos de volumen de 0,5%, frente al 0,3% del 2013 (aquí). Si pensamos que el número de habitantes en España viene decreciendo en los últimos años y que las proyecciones a 10 años vista apuntan a un descenso del número de residentes de 1,1 millones, las perspectivas de crecimiento de volumen en el sector habría que ponerlas en cuarentena.

Si a esto unimos que la marca de distribuidor seguirá creciendo, que las grandes marcas intentarán disminuir el diferencial de precio con aquellas, que la cuota de participación en el mercado de enseñas que practican precios bajos seguirá aumentando y que el consumo extradoméstico (el que los clientes realizan fuera del hogar) ya ha vuelto a crecer, tampoco podemos esperar un aumento de la cifra de negocio.

Los más optimistas esperan un crecimiento del consumo gracias a la mejora previsible del crédito a familias y empresas. Esto es bastante improbable que se produzca, ya que las entidades financieras están inmersas en sus propios planes de viabilidad, en su desapalancamiento y en el cumplimiento de las exigencias de recursos propios o de garantía de Basilea III. Algunos piensan que las entidades recapitalizadas por el Estado (la banca pública, pues eran casi todas Cajas de Ahorros) podrían abrir el “grifo”, pero éstas tienen compromisos adicionales que cumplir por su recapitalización. Así que difícilmente veremos una expansión del crédito poderosa, salvo la necesaria para cubrir la voracidad de nuestra Administración, ya que ésta necesitará en 2014 unos 244.000 millones de euros (aquí) para cubrir sus vencimientos y déficit del ejercicio.

El desapalancamiento del sistema financiero se viene produciendo mayormente por la vía de la reducción del activo (ventas de activos y disminución de crédito) y por acumulación de beneficios no distribuidos, pero este es el camino lento. Nuestros gobernantes podrían haber optado por la vía de la capitalización de sus recursos propios, pero para ello había que reconocer antes las pérdidas ocultas que la burbuja del “ladrillo” y su financiación acarrearon (promoción, construcción y compradores de viviendas) y promover la entrada de capitales con beneficios fiscales para los potenciales inversores. Pero esto suponía reconocer unos de los mayores errores de intervención de nuestros gobernantes nacionales y europeos, del BCE,… y poner en riesgo el poder de nuestros políticos y los que manejan los hilos de nuestras entidades financieras.

En resumen, sin corregir el déficit de fondos de nuestras entidades financieras difícilmente va a ocurrir una expansión de crédito a corto plazo. Así que los bienes duraderos que se venden en nuestros establecimientos seguirán a merced de la reposición por desgaste o rotura, no por el cambio caprichoso que se producía en las épocas de bonanza o por la entrada de equipamiento en los nuevos hogares. Les recomendaría a las pocas cadenas que han quedado dedicadas a la venta de Bazar (ligero y pesado) y a los grandes operadores que mantienen aún estas secciones en sus hipermercados que practicasen una política de “siempre precios bajos”, pues las ventas de impulso por cambio tecnológico actualmente están bajo mínimos y se acude a estos establecimientos por necesidad de reposición.

La renta en manos de nuestros clientes producto de su trabajo o de su inversión no parece que vayan a sufrir tampoco una expansión acelerada. El exceso de oferta de mano de obra, la capacidad excedentaria de producción y la reforma laboral tienen contenidos los salarios. Por otro lado, las subidas generalizadas de impuestos que vienen impulsando todas las Administraciones y algunos copagos introducidos también detraen parte de su renta. Para que se produzca un aumento apreciable de renta en manos de nuestros clientes, las tasas de desempleo deberían disminuir de forma importante y los impuestos que gravan al ciudadano (nuestros clientes) disminuir.

Tampoco que en una familia aumenten las rentas que perciben no significa directamente la vayan a destinar a consumir, sino que la dedican en primer lugar a pagar deuda, a ahorrar ante la incertidumbre sobre el futuro de sus rentas, de las pensiones, de las prestaciones sociales,… y al más que predecible aumento de impuestos con los que nuestros futuros gobiernos nos dispensarán. Cuando hablan nuestros políticos de reforma fiscal, significa recaudar más, y esto a fin de cuentas es dejar menos efectivo en los bolsillos de nuestros clientes.

Así que ni el crédito, ni la actuación de nuestros políticos en su labor de administración, están por ayudar a que el consumo crezca de forma rotunda en los próximos años. Ni dejan de extraer dinero de nuestros bolsillos, ni se comprometen a reducir su gasto, ni ofrecen seguridad en su proceder a futuro.

Con este panorama, el 2014 se nos presenta como otro año más de tránsito o de travesía del desierto. Lo que ocurre es que muchos operadores están esperanzados en el cambio, en el relanzamiento del consumo, pero es que no se han dado cuenta aún de que las condiciones del “terreno de juego” han cambiado. Hay nuevas reglas, nuevos hábitos de consumo que adoptaron nuestros clientes y éstas no van a cambiar fácilmente. Así que mi recomendación es que se adapten a los nuevos tiempos, si quieren permanecer a largo plazo en la mente de sus clientes.

Nuestro desempleo va para largo

Cuando en nuestro país hay un exceso de más de seis millones de trabajadores en su sistema productivo, uno se pregunta si de verdad nuestros políticos y los agentes económicos que le rodean (patronal y sindicatos) han hecho bien su trabajo, y si sus decisiones iban orientadas a procurar la máxima ocupación laboral o a que los que estuviesen trabajando lo fuesen con buenos emolumentos. Mantener una alta ocupación laboral – bajas tasas de desempleo – es la mejor forma de mantener nuestro estado de bienestar y sus prestaciones, ya que son sus perceptores principalmente quienes lo financian con sus impuestos.

La tasa mínima de desempleo en España se produjo en mayo de 2007 cuando se alcanzó el 7,9 % y la máxima la acabamos de alcanzar con los últimos datos. Las perspectivas para el empleo no siguen siendo halagüeñas para el año 2013, cuando hay estimaciones de tasas de desempleo superiores al 27%. Si tomamos de referencia la tasa media de desempleo de abril de 2013, la Zona Euro alcanzó de media el 12,2 %, mientras en España alcanzamos el 26,8 %, con lo que habrá que pensar que algo se habrá hecho mal. Estos diferenciales de tasas de desempleo no son algo anormal, sino que vienen siendo la tónica histórica entre España y la mayoría de países europeos.


La mayor parte de los empleos de un país provienen de la producción interior de bienes y servicios, estando unos dedicados a consumo interior y otros a la exportación. La exportación parece ahora la panacea para curar todos nuestros males y la que nos va a sacar del hoyo en el que nos encontramos. España no es un país especialmente competitivo en productos manufacturados que requieran altas dosis de mano de obra. España no es China. Sin embargo, si las decisiones de nuestros políticos desde la Transición hubiesen tenido como fin el aumento de la competitividad de nuestras empresas otro gallo cantaría, ya que son las empresas las que crean verdaderamente riqueza y puestos de trabajo. Pero nuestros políticos sólo pensaban en ellos mismos y en tejer una buena red clientelar de votantes, de estómagos agradecidos.

Competitividad es la capacidad que tiene una empresa o su economía de obtener rentabilidad en el mercado frente a sus competidores. La productividad, como medida de eficiencia productiva, no es sólo cuestión de las innovaciones que se producen en las empresas, sino que también depende de las decisiones de política económica de nuestros gobernantes. Una empresa, por ejemplo, puede tener una alta productividad cuando todo su proceso se encuentra automatizado (produce más piezas por hora que su competidor de referencia), y sin embargo ser una alta consumidora de energía con precios caros frente a otros países que hacen que su competitividad sea de bajo nivel (finalmente el precio por unidad producida es alto). Este ejemplo nos lleva a pensar que el coste de los factores productivos, además de la productividad, es de vital importancia en la competitividad de las empresas.
¿Pensáis que nuestros gobernantes tomaron las decisiones adecuadas para mantener un coste de los factores competitivo frente al exterior?
¿Cómo evolucionó históricamente el coste por unidad producida de nuestra mano de obra frente a otros países?
¿Cómo evolucionó el coste de la energía frente a otros países?
¿Cómo evolucionó la detracción de tasas e impuestos frente a otros países? ¿Cómo evolucionaron las cotizaciones sociales que forman parte del coste de la mano de obra?
¿Qué infraestructuras se construyeron para minorar los costes de transporte de mercancías?
¿Hubo incentivos para la concentración de empresas y así aumentar su tamaño medio?…

Muchas de estas decisiones tienen como factor común las políticas puestas en marcha por nuestros gobernantes.

¿Tenemos claro ya el por qué de nuestra situación económica?

Aunque la creación de empleo no es una función lineal respecto del PIB, pero para situarnos vamos a realizar una aproximación a la capacidad ociosa:

Cada persona produce en España 63.219 euros. Esto nos lleva a pensar que los desempleados actuales podrían aportar al PIB 392,1 mil millones de euros adicionales (37,29% del PIB e-2013), pero esto sería imposible, hablaríamos de paro “cero”.

Si nuestro objetivo fuese alcanzar el mínimo de nuestra serie estadística y situarnos (a igualdad de población activa) en términos de tasas de desempleo del 8 %, sería necesario que 4.375.708 personas dejaran de ser desempleadas y, en base a la media actual de aportación, nuestro PIB debería alcanzar los 1,32 billones de euros (+26,3% sobre el estimado para 2013).

Y finalmente, para situarnos en contexto con estas cifras, deciros que el valor de nuestras exportaciones de mercancías en 2012 fue de 222.643,9 millones de euros (RH +3,8 %) con lo que mucho y mucho… tendrían que aumentar éstas para absorber nuestro desempleo.

Muchos confían en que será el consumo interno el que nos saque del atolladero, pero si tenemos unas empresas y familias super endeudadas, incertidumbre sobre las cargas impositivas de futuro para financiar los déficits crecientes del estado y sobre la financiación de servicios básicos (educación y sanidad) y pensiones… mal lo tenemos.

Mi conclusión es que disminuir las tasas de desempleo va para largo, para muy largo…

¿Qué ocurriría si desempleados de larga duración, actualmente sin cobertura y cobrando el subsidio de 420 euros aceptasen trabajos de 600 euros? Con matices, sólo podrían contratarlos empresas que aumenten plantilla, aquí no vale el enjuague… Primero, bajarían el gasto público en prestaciones por desempleo. Segundo, aumentarían los ingresos de la Administración por las cotizaciones sociales. Tercero, dispondría el trabajador de una mayor renta (+180 euros) con lo que en parte estaría dispuesto a gastar más.

Pese a lo expuesto, algunos siguen pensando que es mejor seguir pagando subsidios, porque dicen que estos salarios bajos denigran al trabajador, cuando pienso que lo que denigra y excluye realmente es no tener trabajo.

España gastó en 2012 un 29,2% más que ingresó

España gastó en 2012 un 29,2% más que ingresó (PDE). Sin los planes de ayuda al sistema financiero el resultado hubiese sido de un exceso de gasto del 10,4% sobre ingresos, un déficit de 73.772,7 millones de euros. No nos equivoquemos, la recapitalización de las entidades financieras con problemas es Déficit PDE, es Deuda PDE, sólo que no se tendrá en cuenta para los objetivos de déficit comprometidos con Bruselas.



Desde el 2008, en el que nuestra producción (PIB) alcanzó su nivel máximo, España no crece. Las mejores estimaciones predicen que los 1,08 billones de euros de PIB se alcanzarán en 2015.

Sin embargo, el nivel promedio de Gastos No Financieros sobre PIB de nuestra Administración no dejó de crecer entre 2009 y 2012, con una media del 46,2%, muy por encima del promedio de 1999 a 2008 que fue del 39,1%. En términos monetarios pasamos de los 412.963 millones de euros de 2007 a los 493.660 del 2012 (incluido la ayuda al sistema financiero).(*)

Así que destinar anualmente unos 60.000 millones extras de gasto no sé exactamente dónde nos ha llevado, pues estamos a la cabeza de los países desarrollados en tasas de desempleo y nuestro PIB se encuentra estancado. Y puede que no tenga otra explicación mas que una gran parte no se ha destinado a la economía productiva, sino que se destinó al mantenimiento de estructuras productivas obsoletas, al mantenimiento de empresas inviables, a la inversión en boato, al mantenimiento y “engorde” de una Administración y estructura política que no podemos pagar,… y todo gracias a la ilusión del crédito fácil y barato. ¡Hay que poner pié en tierra! ¡Hay que poner límites!

Por otro lado, los Ingresos No Financieros no han acompañado esta política de Gasto creciente, y por tanto éstos tuvieron que ser financiados con dinero de otros “no contribuyentes”. El nivel máximo de Ingresos de nuestra Administración se alcanzó en 2007 con 433.209 millones de euros (41,1% s/PIB), con un promedio de 2008 a 2012 de 383.090 millones de euros frente al de Gastos de 478.989 millones. El diferencial promedio entre Ingresos y Gastos para este período fue de 95.899 millones de euros, se gastó de media anual un 25% más que se ingresó.


Este diferencial tan importante entre Ingresos y Gastos hizo que nuestra Deuda Pública PDE pasase de los 382.307 millones de euros de finales de 2007 a los 884.416 millones del 2.012, y con perspectiva de seguir aumentando hasta el 97,7% en el 2.015.

Si a nuestros acreedores, a los que invierten en nuestra Deuda, queremos decirles que España es hoy más solvente que en el 2.007 lo tenemos francamente difícil. Hablar de mayor solvencia cuando está estancado el PIB corriente y por tanto su capacidad de producir ingresos, cuando los Ingresos de hoy respecto 2007 son un 11,8% inferiores y los Gastos un 19,5% superiores (excluida la atención al sistema financiero sería -10,4%) se antoja difícil, sino fuera por la ayuda que venimos recibiendo indirectamente desde el BCE con sus manguerazos de liquidez al sistema financiero y de otros Bancos Centrales (EE.UU., Japón,…). Prueba de ello, es que conforme aumentó la Deuda no aumentó la tasa media de financiación de nuestro país (hoy sobre el 3,7%), encontrándonos actualmente en una tasa inferior a su promedio histórico.

No nos engañemos. Ningún país se puede catalogar de solvente cuando gasta un 25% más que ingresa, cuando depende de la refinanciación y ampliación continua de su Deuda, y no sólo en un año puntualmente, sino que es la media de los últimos 5 años. Tampoco ayuda a cambiar el sesgo de la solvencia el decir que durante los próximos 3 años seguirás gastando un 14,4% de media más que ingreses (mis estimaciones, en espera de los Objetivos de Estabilidad Presupuestaria que el Gobierno envíe a Bruselas).

Si pensáis que el resto de países de la Zona EU, con la misma moneda común, están conformes con que el BCE indirectamente siga asumiendo riesgos de países de la periferia (básicamente del SUR) por los déficit sucesivos que vienen produciendo con su política fiscal, estamos totalmente equivocados. Muchos de estos países, básicamente los del Norte, tomaron una decisión hace tiempo, vieron que era inviable mantener el estado de bienestar exclusivamente con la recaudación de impuestos que tenían y actuaron, actuaron con visión de largo plazo para dotar de estabilidad el sistema, introdujeron el pago por servicios, la libre competencia en el sistema de servicios públicos, la evaluación continua de resultados, etc… Así que no pensemos que cuando un finlandés o un alemán pagan cierta cantidad por ir a su médico, estén conformes en permitir que el BCE financie nuestro sistema público de salud, cuando tenemos un sistema que hace que gastemos un 25% más que ingresamos.

Si observáis las imágenes anteriores, deduciréis que realmente el Gasto excluido financieros e inversión (digamos Gasto de Funcionamiento) no ha llegado a reducirse jamás desde 2007. Los Gastos de Funcionamiento en el 2007 ascendieron a 353.436 millones de euros y en el 2012 a 442.346 millones (excluida ayuda a bancos, a 404.502 millones), y todo gracias al enorme peso que actualmente tienen el gasto en prestaciones por desempleo y pensiones. Podemos recortar sueldos públicos, podemos recortar en sanidad, en ejercito, en justicia,… todo lo absorbe las altas tasas de desempleo. Y siempre me hago esta pregunta ¿Qué es mejor pagar prestaciones de desempleo o pagar los salarios de empresas públicas inviables, de la “casta política” incrustada en la Administración, de funcionarios trabajando a medio gas,…?

Como observaréis por mi relato, hacer se ha hecho poco en cuanto a la raíz del gasto, se han tomado medidas de pura cosmética, patadas adelante en espera de que otros países tiren de nuestro carro, cuando de nuestro carro sólo debemos de tirar nosotros que somos los que disfrutamos de sus prestaciones.

Diría, finalmente, que nuestra Administración – y por ende los servicios que nos presta – lleva viviendo muchos años del crédito exterior (no de los impuestos de los contribuyentes), del dinero de otros y ya es hora que el Gobierno de turno lo explique fuerte y claro, que nos deje ya de contar cuentos y que no dé más patadas adelante, pues lo que se pone en riesgo primero es la pensión de los que hoy estamos en edad madura y el futuro de los que vienen detrás nuestra. Si nuestro sistema no es capaz de financiar el estado actual de prestaciones, asumámoslo, o paguémosla con nuestros impuestos o con pagos por servicio, no hay otra.

De esta crisis no vamos a salir mañana, posiblemente no tengamos unos presupuestos equilibrados – es decir, que no sigan acumulando deuda – hasta 2018. Mientras tanto, desde 2008 a 2018 habremos consumido en gastos financieros unos 370.000 millones de euros, cantidad que podría haber sido muy inferior si se hubiesen tomado las medidas adecuadas y en parte utilizados en fomentar el crecimiento. Hemos optado por el camino fácil, menos doloroso a corto, pero largo en el tiempo.

Cortar de raíz un 14,4% al Gasto excedentario que tendremos a 3 años vista de media no es fácil. Ahora, quitar de un plumazo las empresas zombies vinculadas a la Administración, las Subvenciones que no hacen más que distorsionar la formación de los precios y parte del aparato político, es fácil, y de hoy para mañana. Aumentará el desempleo pero al sistema le costará menos su mantenimiento, disminuirá el consumo interno,… pero sentará las bases de la recuperación, disminuirá las tasas de interés, la liquidez empezará a llegar a las familias y empresas (hoy las acapara la Administración),… empezaremos a crecer. Cuanto más tardemos en asumir nuestra situación peor será y mostraremos nuestra verdadera insolidaridad para con nuestros futuros descendientes, ya que tendrán que redoblar sus esfuerzos para mantenernos. Mantener nuestro estado de bienestar actual es cercenar el bienestar de nuestros descendientes. ¡Esto es insolidaridad!

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Puede ser de interés:
- Manifiesto sobre el Gasto Público
- Aumentar Deuda no asegura crecimiento sostenible a largo plazo
- España y su plan de negocio: Evolución de los Gastos


(*) Fuente: Eurostat. Datos publicados el 19-04-2013. Nuestra Administración no los hará públicos hasta el día 30 según el calendario previsto, o antes en la presentación de sus Objetivos de Estabilidad Presupuestaria para los próximos 3 años.
Las cifras expresadas sobre Inversión e Intereses y Saldo Primario son aún provisionales (mis estimaciones).

Francisco Fernández Reguero.

Bruselas, tres planes de crecimiento en estudio y sólo uno adecuado a las necesidades de los países del Sur

Fuente: ABC http://www.abc.es/Media/201201/26/merkel-rajoy-afp–644×362.jpg

Bruselas se sigue debatiendo entre las políticas de austeridad presupuestaria y las políticas de crecimiento, con su lentitud habitual para la toma de decisiones. Las tesis alemanas parecen imponerse, aunque éstas no benefician especialmente a los países del Sur.

Desde el FMI y otras instituciones se vienen recomendando en los últimos meses nuevas recetas para compatibilizar la consolidación fiscal con el crecimiento. Nadie da el primer paso, y en cierta medida en la Unión se debaten en el cómo.

A principios de enero de 2013, teníamos nuevas noticias sobre el Plan de Inversiones financiado desde el BEI (Banco Europeo de Inversiones) que ya anunciaron en junio de 2012. Para que esto fuese posible, el BEI tiene que aprobar aumentar su capital en 10.000 millones de euros, lo que le permitiría prestar hasta 60.000 millones de euros adicionales en los próximos tres años y así, poder financiar proyectos en toda la UE que aceleren su recuperación económica.

En junio de 2012, ya se habló de un Plan de 130.000 millones de euros para apoyar el crecimiento y que provendrían del Fondo de Estabilidad (FEEF) al que contribuyeron todos los países europeos (presupuesto 240.000 millones de euros)

Pues hasta ahora, nada. En Bruselas no se llega a ningún acuerdo.

Un nuevo planteamiento lanzado desde Bruselas, y capitaneado por las tesis alemanas, está en la línea de permitir que los países que se encuentran en mejor posición en sus finanzas públicas aumenten sus niveles de gasto en inversiones, y de esta manera relanzar su actividad y productividad a largo plazo.

Los países encargados de este relanzamiento europeo serían los que tienen un déficit previsto para 2013 inferior al 3% (según marca el acuerdo de estabilidad), como serían Alemania, Luxemburgo, Suecia, Finlandia, Estonia, Bulgaria y Malta. Estos países serían autorizados a desviarse temporalmente de los objetivos anuales de déficit “siempre que respeten el objetivo global a medio plazo”, puntualizó el comisario Olli Rehn. En la medida en la que otros países vayan alcanzando su consolidación fiscal podrían ser igualmente autorizados.

Aunque realmente, quien ayudaría a relanzar la actividad sería Alemania, ya que su PIB es de 2,5 billones de euros y el resto en su conjunto suman sólo suman 700.000 millones de euros. Y en parte, es lo que ya se le venía exigiendo a Alemania, el relanzamiento de su actividad, pero no seamos incrédulos, se acercan elecciones y Sra. Merkel quiere presentarse como salvadora del proyecto común.

Pero todo este planteamiento no deja de ser una falacia, porque aumentaría seguro el PIB de Alemania, atraería capitales del resto de países que no participan del relanzamiento y deprimiría aún más la economía de éstos (ver artículo de Xavier Sala-i-Martín)

El valor de las inversiones de estos 7 países en 2011 alcanzó los 64.063 millones de euros, representando el 2% del PIB de éstos, cuando la media de la EU-17 alcanzaba el 2,3%. La mejor estimación que podría expresar de autorización en este plan especial de inversión sería de +1%PIB, o sea de unos 32.500 millones de euros, con incidencia especial en Alemania.
Algunos de estos países ya hicieron su “reconversión del gasto público” hace años. Baste recordar lo ocurrido en Suecia a finales de los ‘90, y en la propia Alemania donde tomaron medidas impopulares, pero que son hoy las que están dotando de estabilidad a sus cuentas públicas. Dejamos la imagen de los Saldos Presupuestarios No Financieros de estos países para apreciar su senda de consolidación y que nos sirva de reflexión:

Los países de Europa del Sur, todos con programas de consolidación y con recomendaciones de cambios estructurales que nunca son acometidos en profundidad, puede que no lleguen a comprender este planteamiento de “ayuda”. La “ayuda” no es más que una autorización puntual a desviarse de sus objetivos de déficit y de aumentar su endeudamiento, si éste va destinado a inversión (especialmente a infraestructuras, aunque ésto no se dirimirá hasta la primavera de 2013). Digamos que no deja de ser algo parecido a lo ocurrido con España en 2012, que pese a tener un objetivo de déficit comprometido con Bruselas éste se verá alterado, al excluirse del cómputo de evaluación (que no del déficit) el programa de recapitalización bancaria.
Pero señores, seamos serios. A ningún país nadie le prohibe que aumente sus inversiones, si lo estiman conveniente, lo que se les indica es que éstas deben quedar enmarcadas dentro de los objetivos comprometidos de déficit presupuestario con sus socios europeos. Claro, algunos países tienen que decidir, seguir financiando aparatos de estado o administrativos innecesarios o destinar esos recursos a la inversión. Y qué queréis que piense un finlandés, un sueco, un noruego o un alemán que cuando acuden al médico tienen que pagar la consulta (una parte, digamos), mientras en España la Sanidad es casi gratis y ellos tienen que ayudar a financiarla, puesto que con los recursos que detrae nuestra Administración no es suficiente.
Así que las tesis del Ejecutivo Europeo parecen ir más en el sentido de que los países que ya están con problemas presupuestarios los sigan gestionando y avancen en la consolidación fiscal, antes de aumentar su gasto y provocar nuevas turbulencias en los mercados de Deuda. Pensad que los países beneficiados con esta medida, son los que no tienen problemas para financiarse en los mercados y que de media en 2011 tenían una Deuda PDE del 72,3% sobre PIB (UE-17 el 88%).
De las tres propuestas descritas, entendemos que la mejor sería la que propiciara una inyección directa de fondos europeos en los países del Sur, no más deuda, sino fondos provenientes de los presupuestos de la Unión. Y para ello, la Unión debería aumentar sus presupuestos anuales o bien redireccionar el gasto que viene destinando a otros menesteres (por ejemplo, disminuir con mayor fuerza los importes destinados a la PAC).
Con estas tres alternativas sobre la mesa, y teniendo como fecha de un posible acuerdo la primavera de 2013, España se encuentra sin poder de influencia, está fuera de todos los órganos de decisión relevante, incluso del MEDE. Así que o nuestra diplomacia une sus fuerzas con otros países como Italia y Francia, y llegan al acuerdo previo de potenciar ayudas directas desde el presupuesto de la Unión, o se verán desbordadas por las tesis alemanas de potenciar el relanzamiento de los países con “posibles”. 

Francisco Fernández Reguero
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El desempleo es una realidad. Salir de él hoy, casi una quimera

El viernes me tocaba. Tocaba ir a la oficina del desempleo para renovar la demanda y solicitar la prestación, después de la reposición de 180 días por provenir de un ERE.


Aunque la cita la tenía a primera hora, se demoró mi turno casi una hora. En ese tiempo, mientras estaba en la zona de espera había desempleados de todo tipo y condición haciéndome compañía. A la vista, el drama de las colas del desempleo. Padre e hijo que iban a renovar documentación, ambos parados. Matrimonios, parados. Hermanos que allí coincidían, también parados. Ex-compañeros de trabajo que allí se daban cita. Otros, más jóvenes, explicaban a los conocidos ¿cómo fue lo suyo?… la sensación era de estar en el bar del pueblo, de tertulia obligada.

Desde aquél día no dejo de pensar en nuestra clase política. Recuerdo que hacia el año de 1.977 hubo una gran manifestación porque España llegaba al millón de parados… aún recuerdo la gran pancarta que dirigía la manifestación. Como era de esperar, aquella manifestación acabó a “palos” con los “grises” y encerrados en una iglesia junto al Guadalmedina. Estos años setenta, preludio de la democracia, eran tiempos de reivindicaciones de todo tipo después de la dictadura. Muchos de nuestros políticos, allí se formaron, en el ambiente de la dictadura y prolegómenos de la democracia.

Resulta paradójico que después de las primeras elecciones generales, ni PP ni PSOE dieran una solución efectiva a este drama. Tampoco la dieron los sindicatos, ni las organizaciones empresariales por la parte que les correspondía. Uno, con la distancia que ya da el tiempo transcurrido, piensa ¿Qué hicieron? ¿Qué era más importante que promover empleo duradero?

Hoy, desde distintos ámbitos, se exige ya al PP… que no está creando empleo, ni haciendo nada para crearlo. Y es que el empleo no se crea de la nada, no se crea con leyes, el empleo se crea promoviendo actividad. El empleo no se crea gastando dinero inútilmente desde la Administración Pública, eso es pan para hoy y hambre para mañana, y a la vista lo tenemos. Algunos piensan que es mejor pagar impuestos, drenar liquidez de las manos de los ciudadanos, para que el Estado cree trabajo público innecesario o proceda a redistribuir entre sus “influyentes”. Yo no pienso así. El empleo lo crean las empresas, y es productivo porque en ello les va la vida. Para que las empresas puedan crear empleo es necesario un marco estable de relación, ajustada a la realidad de la explotación de los negocios, y expectativas de futuro. Parte de las expectativas provienen del consumo que realizan los contribuyentes, y si la opción de los gobernantes es drenar liquidez a los ciudadanos para sufragar una Administración improductiva, jamás habrá expectativas de crecimiento. El dinero, antes que en manos de la Administración, mejor está en manos de los contribuyentes.

Cuando piensas que hay ya casi seis millones de desempleados, vuelves a la misma pregunta ¿qué hicieron nuestros políticos desde el ’75? ¿Qué marco de relaciones laborales propusieron que han sido totalmente infructuosas? ¿Qué política industrial diseñaron a largo plazo?. Crear empleo será tarea de titanes. No hay política industrial, ni nada que se le parezca, sólo nuestro “sol y playa” que va como una moto, y eso sí, muchos sectores protegidos, subvencionados, aletargados, viviendo de lo público y saliéndose del mercado competitivo. Así, pueden pasar 20 años, y seguiremos igual o peor.


Con las expectativas actuales, crear puestos de trabajo será muy difícil. Muchos dicen que es problema de formación de la fuerza laboral. Yo digo que si fuese ese el problema estarían llegando trabajadores mejor formados desde otras latitudes, y la mayor parte de los que llegaron no tenían ese perfil. Y es que algunos piensan (nuestra bien avenida Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo) que hacer por ej. un Curso Online de Inglés ¡es formación! … eso es un robo, no sirve para nada. Si de algo sirve es para que los “tripartitos” nutran sus presupuestos. Es dinero al “cubo de la basura”.

Centrémosnos. Crear empleo, de verdad, lo crean las empresas. Si no aumenta la demanda de productos o servicios – en el interior o para exportación-, no va a aumentar la demanda de trabajadores para incorporarse a las empresas. El coste salarial es uno de los factores relevantes del coste de un producto, así que o aumenta la productividad (desde todos los costes) para disminuir el coste de cada unidad producida o todo el ajuste recaerá en el coste del factor trabajo. A igualdad de demanda de producto, de cifra de ventas, el coste de su masa salarial no debe aumentar (y en el coste también se incluyen los impuestos que gravan el trabajo, como la seguridad social). Si alguien piensa que las empresas y los empresarios disfrutan despidiendo trabajadores están muy equivocados, pues saben que con ello propician un descenso de consumo que finalmente les afecta. Es sólo la supervivencia de la empresa en última instancia la que les induce a tomar decisiones drásticas, a despedir trabajadores.

Con el transcurso de los años, desde finales de los ’70, los partidos políticos y sus dirigentes han promovido un conjunto de “entidades” para gestionar lo público que hoy son impagables. Muchos pensamos que para qué sirve el Senado, para qué las Diputaciones Provinciales cuando existen las Comunidades Autónomas, las Gerencias de Urbanismo independientes cuando antes eran departamentos municipales, etc… y la lista es larga. Dicen que el Gobierno está auditando la Administración para conocer las duplicidades y actuar. Esto me huele a mofa. Si esto ocurriese en una empresa con delegaciones en cada provincia y su Central dijera que iba a analizar duplicidades… Esto parece de cuento. Pero no es así, o si no que nos digan mañana cuántos empleados públicos hay por departamento, sección, comunidad, empresa pública, ayuntamiento, diputación, etc… para el cierre del mes. Posiblemente haya que esperar un tiempo.

Pues todo este gasto improductivo de funcionamiento, esa “grasa” que algunos evalúan en 6%pp. superior a la de nuestros vecinos de la Zona EU, es la que hay que cortar de un tajo. Mientras el Gobierno no actúe sobre esa “grasa” – pues afecta a todos los partidos políticos en ejercicio por ser muy clientelar – nadie se va a creer que se está trabajando en la estabilidad presupuestaria. Y es que esa “grasa” sería bálsamo de Fierabrás en manos de los ciudadanos, promovería actividad y de ahí nacería el empleo.

A los políticos hay que ponerlos en su sitio. Tienen que trabajar en dar soluciones a este drama del desempleo, tiene que trabajar pensando en el futuro de nuestras pensiones (pirámide invertida de población) y las necesidades de prestación de una población que envejece, tienen que trabajar en alcanzar la estabilidad presupuestaria y aligerar la Deuda, tienen … que trabajar para el bienestar de sus ciudadanos y no en los de la supervivencia de sus correligionarios o de su “casta”, tienen…

Perdonad, pero hoy tocaba…

Francisco Fernández Reguero.


Aumentar Deuda no asegura crecimiento sostenible a largo plazo

Inauguración del aeropuerto de Castellón

Aumentar Deuda – financiar Gasto Público emitiendo Deuda – no asegura crecimiento sostenible a largo plazo. A lo más, nos llevará a una época de gasto improductivo por falta de previsión y al mantenimiento de las estructuras políticas de gobierno innecesarias. Salir de la crisis es cuestión de emprendimiento, de iniciativa privada, de libre acceso a los mercados, de competencia, de libertad, de acceso a la financiación,… y esto es competencia de nuestros políticos. Nuestros políticos tienen que crear las bases y generar confianza, sin confianza no habrá crecimiento. ¿Quién confía en los políticos actuales?

Todos los políticos, de todos los países, piensan que la Deuda es un artificio para mantener ocupado al sistema financiero, pero es algo a lo que nunca tendrán que hacer frente, ni rendir cuentas de su uso, porque para eso están ellos (para hacer leyes) y sus bancos centrales. De una manera u otra, entre los dos se lo “cocinan” y se lo “comen”.

Esta afirmación nace de los datos que adjunto más abajo. La Deuda de la Zona EU-12 en 1.995 era de 4 billones de euros (1,59x los Ingresos) y al cierre de ejercicio de 2011 ascendía a 8,21 billones de euros (1,95x los Ingresos). La Deuda de Alemania, para el mismo período, pasaba de 1,06b. de euros (1,21x los Ingresos) a 2,08b. de euros (1,82x los Ingresos). Y la de España de 295.206 millones de euros en 1995 (1,73x los Ingresos) a 736.468 millones de euros en 2011 (1,95x los Ingresos). De verdad, ¿alguien piensa que los políticos se ponen como premisa de su gestión amortizar Deuda? Yo no lo vi expresado en ningún Presupuesto General del Estado de ningún país, ni plazo de amortización, ni qué % anual de sus Ingresos dedicarían a amortizar Deuda.

El valor acumulado de las Inversiones Públicas del conjunto de las Administraciones para los países referenciados y EU-12  de 1996 a 2011 fueron: EU-12 de 3,06 billones de euros; Alemania de 598.248 millones de euros; España de 465.136 millones de euros. Por tanto, en esta primera aproximación, podemos decir que en algunos países no toda la Deuda fue para financiar Inversión, sino que gran parte fue a Gasto Corriente.¹ Pero esto sería como admitir que los préstamos para Inversión Pública tampoco habrían sido amortizados desde 1996… ¡eso mismo!.

Si pensamos en España, qué parte de Inversión realizada desde 1996 fue realmente productiva y cuánta ya se pagó. Pensemos que nuestras magníficas autovías y ave, envidia de muchos países. Ahora, pensemos en las inversiones que se realizaron y se realizan a diario en nuestros pueblos, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades… aeropuertos sin pasajeros, pistas de hielo sin hielo, pabellones deportivos sin atletas, parques sin paseantes, los mejores acuarios del mediterráneo, los grandes museos, palacios para los gobiernos de turno, ayuntamientos majestuosos, edificios exclusivos para la gerencia de urbanismo, calles y vías urbanas que se reasfaltan cada cuatro años sin necesidad, etc… muchos de los proyectos puestos en marcha tienen que vivir, para permanecer con cierta actividad, “enchufados” al erario público. Eso es derroche “puro y duro”, sirve para crear ilusión de riqueza, ilusión de actividad y trabajo a corto plazo, pero no es riqueza duradera.

Este derroche, esa ilusión de riqueza y de estado de bienestar irreal, era dinero detraído del contribuyente y de los inversores, y que en lugar de ir a financiar la economía real iba a la economía de la captación del voto, de la ilusión del nuevo rico. Hoy no tenemos dinero para financiar la Sanidad, ni la Educación, ni las Pensiones,… pero antes se lo gastaron nuestras Administraciones en crear ilusión, sin recaudar impuestos y tomando a préstamo, y se olvidaron de lo fundamental. Estos políticos tienen nombres y apellidos, y la mayoría siguen en el ejercicio de su profesión, la de político.

Si la Administración, en lugar de “tirar” el dinero, hubiese pagado a las empresas, las creadoras de empleo de verdad, ¿estaríamos con estas tasas de desempleo?  Y si en lugar de malgastar, lo hubiesen dejado en manos de los contribuyentes no aumentando los impuestos ¿qué habría ocurrido con el consumo y la inversión privada?


Lo cierto, es que las políticas de gasto utilizadas no llevaron desde 1996 a alcanzar el pleno empleo, es más, nunca tuvimos una tasa inferior al 8,7% y se alcanzó en el cénit de nuestra burbuja inmobiliaria.

La burbuja era evidente, pero era mejor dejar al pueblo vivir con la ilusión de la riqueza y el crédito fácil.

Los políticos al dejar el patrón oro se inventaron unas reglas para ellos solos, para la Administración Pública, y era referenciar la Deuda Pública emitida respecto del PIB… se ponen de acuerdo de vez en cuando, y a hora dicen que lo prudente es no pasar del 60% en esa ratio, pero ¿quién lo cumple?. Del mundo desarrollado muy pocos países, y de EU-12 (media 88,68%) sólo Luxemburgo (18,2%) y Finlandia (49,1%).

¿Por qué no referenciaron la Deuda respecto de los Ingresos? Tenían que crear la ilusión de la riqueza, lo que se posee es lo importante aunque se no sea de tu propiedad y se adeude a un tercero. Esta ilusión de riqueza, trae votos, y el político vive del corto plazo, vive sólo para ganar las próximas elecciones.

Muchos economistas, y muchos políticos, dicen que el Gasto Público debe incrementarse en períodos de crisis económica para de esta forma suavizar las curvas de decrecimiento económico. Podría ser, pero si fuese a costa de los ahorros que se produjesen en épocas de bonanza y es que la realidad muestra que no trabajan así. No hay ningún político que haya echado el freno en el Gasto Corriente cuando su país crecía sin problemas, sino que lo amplió hasta donde buenamente pudo. Ahora, entrada la crisis todos incrementaron Gasto financiado con Deuda y las consecuencias están a la vista. Se hicieron Gastos mal programados, gastar por gastar, no añadían nada al aparato productivo ni a su nivel de competencia.

Entre los cometidos de un político está el hacer que los mercados funcionen, vigilar si se producen disfunciones y prevenirlas. Su cometido no es hacer leyes y leyes que entorpezcan el funcionamiento de los mercados, lo dividan en pequeños reinos, sino que su función es abrir las “puertas” a la entrada de la competencia y de la libertad de comercio. Las bases del crecimiento sostenible a largo plazo no están en el aumento del Gasto Público, sino en propiciar:

  • Un sistema legal justo, con un órgano de administración de justicia rápido y eficiente, e independiente del resto de poderes.
  • Un sistema educativo que potencie los valores de conocimiento, de esfuerzo, de mérito y que potencie la iniciativa.
  • Un sistema legal que garantice la propiedad privada y dé seguridad a la libre contratación entre las partes. Hay que dar seguridad a los inversores.
  • Libertad de establecimiento en todo el territorio nacional, de implantación para el ejercicio de actividades lícitas, sin cortapisas, que potencien la competencia entre las empresas. Hay que preservar la unidad de mercado.
  • Liberalización de todos los sectores productivos a la competencia.
  • Un sistema de representación democrático, ligero de “peso”, adecuado a nuestra estructura de país y capacidad de gasto.

También un político en ejercicio, por la parte administrativa que le corresponde, debe vigilar que el ciudadano reciba los servicios que tiene con él comprometidos en las mejores condiciones de precio y calidad (ya que es el ciudadano quien en parte los financia), y esto hoy no ocurre. Muchas veces no ocurre porque el que presta los servicios es el propio estado, o entes vinculados, y no está sometido a las leyes de la competencia de mercado. Lo mejor que podrían hacer nuestros políticos es dejar que algunos servicios lucharan en igualdad de condiciones con el mercado y que fuese el ciudadano quien eligiese la empresa prestataria del servicio. Algunas veces da la sensación que nuestros gobernantes consideran a los ciudadanos carentes de personalidad, de capacidad de valoración y de decisión, y es por lo que adquieren el carácter del “papá estado”. Por favor, dejarme que elija el colegio que quiera, la sanidad que quiera,… no renuncio a que el estado la financie, sino que quiero decidir dónde recibirla que para eso la pago antes.

Os traigo aquí un gráfico para que reflexionemos si los aumentos de Deuda Pública utilizados para incentivar la economía han producido los efectos deseados (aumentar el PIB). Cada uno que haga su valoración.

Planteamiento:

Como los incrementos de Deuda provienen en su mayor parte del Déficit del ejercicio del Saldo no Financiero, constituyéndose aproximadamente por el valor del importe monetario que la Administración gastó por encima de su capacidad de ingreso en el ejercicio; es decir, se endeudó en los mercados financieros en lugar de aumentar sus ingresos con mayor recaudación de impuestos de sus contribuyentes, y así creó un “espejismo” de riqueza. Pero ¿sirvió para impulsar el PIB?.

  • Trabajé con las series de datos de Deuda y PIB corriente de 1995 a 2011. Calculé las variaciones de Deuda anuales, de un año respecto al anterior. Calculé las variaciones de PIB, de un año respecto al anterior.
  • Resté las variaciones de PIB de las variaciones de la Deuda.

Con esto pretendía demostrar si el impulso de la Deuda hacía crecer el PIB, y su resultado es lo que refleja la imagen posterior.

Explicación de tabla de datos adjunta:

Pulse en la imagen para ampliar

Fijemos nuestra atención en 1996.

  • El PIB de EU-12 creció respecto de 1995 en 227.852 millones de euros, mientras la Deuda producto de gastar más en el ejercicio que se ingresaba incrementó en 261.702 millones de euros. Conclusión, no todo el mayor gasto realizado – aumento de Deuda – se ha convertido en crecimiento del PIB.
  • El PIB de Alemania disminuyó respecto a 1995 en 9.022 millones de euros, mientras la Deuda aumentaba en 34.584 millones de euros. Conclusión, endeudarse no fomentó el crecimiento en 1996, ni tampoco ayudó al PIB de 1997 (-16.173 millones de euros).
  • El PIB de España aumentó respecto al de 1995 en 33.982 millones de euros y su Deuda lo hizo en 28.714 millones de euros. Conclusión, parece que endeudarse ayudó a fomentar el crecimiento.
Fijemos la atención en los años de Superávit presupuestario español, los años 2005-2006-2007:
  • En el PIB de España se producen los mayores crecimientos de la serie histórica, con +68.004 millones de euros, +76.249 millones de euros y +67.614 millones de euros respectivamente.
  • La Deuda española apenas aumenta o disminuye, con +3.355 millones de euros, -1.442 millones de euros y -8.748 millones de euros.
  • Los diferenciales que nos marcan los impulsos que la Deuda produce en el PIB están en sus máximos de la serie, con +64.669 millones de euros, con +77.691 millones de euros y +76.362 millones de euros.

De ahí, se puede pensar que aumentar Deuda motivado por exceso de Gasto no implica crecimiento, sino que hay otras variables, como el consumo y la inversión privada y el saldo exterior:

Muchos olvidan que las “tuberías” por donde circula el dinero, tienen un diámetro y una presión, y que el dinero que circula por ellas tiene dos destinos, o financiar la economía privada o financiar la pública. Esta “tubería” funciona como si fuesen vasos comunicantes, lo que se lleva una, lo detrae de la otra. Así que si aumentan las peticiones de endeudamiento de la Administración se estará detrayendo dinero de la economía privada, y no queda más que una solución, aumentar el caudal tanto como se precise. Pero ahí hoy no quieren estar los inversores privados con España, y es a través del BCE desde donde se pretende articular el caudal necesario. Por tanto, o disminuye la solicitud de caudal de la Administración o a las empresas no les llegará más que un “chorrillo”, insuficiente para promover crecimiento.


Lo que sí ha hecho este gráfico es marcarnos con exactitud el inicio de la crisis, y hacernos ver que el “tirar dinero” público en puro Gasto improductivo no nos llevó a mantener una senda de crecimiento económico a largo plazo.


Cuando un país se endeuda lo que está proponiendo a sus inversores es un compromiso de realizar en el futuro un menor Gasto o un aumento de sus Ingresos (extraído de sus contribuyentes) para poder pagarles (atender el servicio de la deuda). Entonces, de verdad, tal y como se presenta el futuro de España con tasas de paro mayores del 25%, el envejecimiento de la población y el aumento que conllevará de pensiones y sanidad, piensan que están dispuestos a amortizar Deuda nuestros políticos… yo pienso que es “patada adelante”.

Los políticos piensan que la liquidez del mercado (afín de cuentas tienen la llave de la liquidez, los bancos centrales) los sacará del atolladero. Piensan que hay multitud de demandantes y que por tanto siempre habrá inversores dispuestos a renovar sus préstamos. Pero no siempre es así. Hoy han desaparecido los inversores extranjeros para el mercado de deuda español, nadie se fía, ni de sus gobernantes (todos, comunidades, ayuntamientos, estado,…) ni de la “política monetaria” en la zona euro, y es que la demanda tiene dónde elegir, hay muchos países donde colocar su mercancía.

Dejo unas preguntas en el aire:
¿Hubiese crecido España de igual modo si hubiese contenido su Gasto Público?
¿Hubiese crecido España de igual modo si el Gasto Público superfluo se hubiese destinado a Gasto Público productivo?



Bueno, puedo ser de interés la lectura de:

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¹ En la Administración cuando hablamos de Gasto se incluye la Inversión. Deben realizar, para seguir el texto, el cálculo: Deuda 1995 + Inversión 1996 a 2011 y compararlo con el saldo de Deuda 2011.


Francisco Fernández Reguero.